Hola a todos


, continuo con mi relato de la travesía por el caribe, hoy no hay video por que no me ha dado tiempo montarlo, no me aclaro con las fotos.
GRANADA, SALIDA 9 DE MARZO.
Salimos desde Granada el nueve de marzo de 2020, con viento fresquito de norte, realmente no es norte es ENE que es lo que predomina en el Caribe, pero a eso le sumas que tienes corriente del Leste, y que tienes que ganar todo el barlovento que puedas, pues eso, que te hace ceñir y pareces que vas de norte. Aunque el rumbo real al que están las islas de destino es de 25º N,….peor.
Encaramos la jornada después de haber visto el parte con la siguiente configuración, triqueta que ya la habíamos montado en el Puerto Deportivo, y con la mitad de la mayor.
En Port Louis hicimos amistad con un brasileño, Eros del barco Abaré. El nombre parece que es de una tribu, o algo así de su zona nativa del Brasil. Él viajaba con un Quech, de 42 pies, antiguo, pero bien mantenido y equipado, bañera central, Génova y triqueta enrollables, era un modelo de barco Ingles, parecido a los Contest, Maló, ….etc, barco de ese tipo. Por lo que las prestaciones a vela estaban muy alejadas de los nuevos diseños. Decidimos viajar juntos, ya que él quería ir hacia Europa y estar allí unos meses, vivió, creció y estudió en Barcelona, hablaba un perfecto Inglés, con lo que el “Translate” solucionado para el resto del viaje. La estrategia que seguíamos era la siguiente; él salía antes, y luego ya le íbamos cogiendo por el camino y nos manteníamos juntos para la llegada al sitio previsto, que solía ser lo más complicado. Regia el principio fundamental, llegar al lugar de destino a plena luz del día.
Conocimos también a un Skyper chileno, Alberto, que estaba al cuidado de un Solaris 44 de unos ricachones chilenos cultivadores de Banana, el oro verde decía él. Paseaba a los dueños por el Caribe periódicamente y era un conocedor de los sitios mejores para cada cosa, donde hacer los papeles mas fácilmente, donde fondear según el tiempo meteorológico, donde merece la pena parar y donde solo echar un día, en fin, lo mismo que una guía náutica, pero más práctico y rápido.
Roncito en el barco, la carta náutica y un lápiz.
Teníamos que ir al grano y rápido, esa era la teoría, la practica se tornaba desalentadora, ya que después del segundo ron, al día siguiente no te acordabas del significado de esos jeroglíficos que imprimíamos sobre las cartas, cual detalles de islas con tesoros escondidos, junto a los nombres de los lugares emblemáticos, como si no quisiéramos que nadie descubriera donde íbamos a estar, ni nosotros mismos, es más la “almiranta” se cansaba (de escuchar lo mismo imagino) y se iba para el barco a dormir.
Ella con toda la buena fe del mundo, y como encargada de la logística del viaje, me interrogaba al día siguiente sobre el plan de ruta (hacia el norte era seguro cariño), a lo que yo le respondía temeroso y voz temblorosa por efectos de la noche anterior ….. no me acuerdo …. Y suplicaba que…. por favor prepárame un café. Después de ese reconstituyente matutino y de contribuir achacoso con las labores domésticas que me correspondían ese día, intente con la ayuda de mi santa esposa descifrar, el mapa del tesoro, aquellas señales misteriosas, flechas, líneas más o menos rectas, líneas curvas y palabras escondidas entre la arrugas y manchas sobre la carta náutica, era buena nos costó 70 dólares, por lo que seguro que las manchas saldrían ….. espera no!!!! no son manchas!!!! Manifestó mi compañera infatigable de viajes, son puntos gordos que casi tapan la isla, imaginé que sería consecuencia de la insistencia en la conversación del sitio en cuestión, mezclado con los perdigones lanzados en la fogosa discusión, que hoy día con las medidas higiénicas impuestas hubieran quedado presos en sus cárceles de dos capas, y la carta hubiera quedado más limpia.
Cada puntualización de las virtudes y/o bellezas del paraje, nos imprimía aliento renovado para hacer lo propio con el lápiz H2 Blando Faber-Castell, recalcar y recalcar, que por ningún motivo debía olvidárseme que allí si o si debíamos parar, para algo, no me acuerdo que, pero estaba apuntado junto al manchón o punto gordo emborronado y que nunca logramos descifrar. Ese día y ya más relajados y antes de salir de Port Louis, goma de borrar en mano, a empezar de nuevo… je je, esta vez con cervezas. Todo fue mejor.
Seguimos navegando una vez sobrepasado el refugio de la isla de Granada, cerramos mas el rumbo, por dos motivos, uno era ganar barlovento, ya tendríamos tiempo de caer, y la otra librar un volcán submarino que esta a una 8 millas al noroeste de la isla de Granada, y a unas 4 o 5 millas al oeste de Ronde Island, la idea era dejar este volcán submarino activo por babor pasando pegados a la isla, nada mas lejos de lo ocurrido, pasamos por todo el medio del volcán, teníamos conocimiento de que debíamos ir atentos a los canales de emergencia por radio, ya que parece ser que cuando dan aviso la cosa es seria, pues nada, pasamos a medio día ….. sin novedad.
El viento fuera de refugio de Granada se torno a fresco, pero íbamos bien trimado y el barco clavado a una escora de unos 7 a 9 grados, perfecto, viento descuartelado por la amura de estribor, ciñendo, pero sin pretensiones regateras, el piloto automático casi no movía las ruedas, señal inequívoca de la nobleza del rumbo, del barco y el acierto de la dimensión del trapo expuesto al viento. El barco clavaba la proa con elegancia y cadencia, el agua barría la cubierta por su tercio de proa como si realmente acariciara la cubierta, algunas tortugas gigantes asomaban la cabeza, con la intención de captar el momento mágico que se estaba produciendo (realmente salían a respirar). Era la navegación en el Caribe.
Decidimos que, si teníamos que dar un bordo pues lo dábamos, lo importante era disfrutar del día de navegación, lo que perdíamos en deriva lo ganábamos en velocidad, pusimos la caña de pescar, lo único que faltaba era que picaran, (por cierto, no pesque nada en todo el viaje, de ida y de vuelta, incluido la estancia en el caribe) solo pesque ese día. Pero como os digo, los dioses nos acompañaron. Un gran Mahi Mahi, o dorado, fue engañado por nuestro señuelo.
Siempre teníamos la referencia de islas en el horizonte, que locura!!!, pensaba yo, debió ser para los descubridores, ver este rosario de montículos que se presentaban ante ellos, la mencionada Ronde Island, Diamond Island, Large Island, Frigate Island y muchos más islotes y pedruscos que se veían en el horizonte, sin nadie del mundo conocido que hubiera ejercido nunca su derecho de propiedad.
El plan era ir Carriacou, nos habían recomendado (el chileno) que, si el tiempo estaba bueno, es decir si no había mucho viento y mar, nos quedáramos en Sandy Island, una lengua de arena blanca con palmeras, nuestro primer paraíso tropical, si la cosa estaba un poco alborotada irnos a Tyrrel Bay, bahía muy protegida, pero con mucho barco, no era de nuestro agrado, donde ya que estábamos hacíamos los papeles de salida del país.
Por las condiciones meteorológicas que se presentaban y por la visión de unas boyas libres frente a Sandy Island decidimos quedarnos allí, agarramos una boya con ayuda de una pareja de Española y de Italiano que se acercaron a ayudarnos, ya que el viento estaba fuertecito y no conseguimos amarrarnos, de hecho se nos fue el bichero, y gracias a un mega auxiliar de un yatazo, que casi era más grande que mi velero (el auxiliar digo, no el yatazo) lo pudimos recuperar, el chico nos acerco el bichero al barco, increíble pensé.
Allí pasamos un par de días de playa, de descanso y de ver tortugas y los pelicanos pescar, los atardeceres se sucedían al ritmo de nuestras copas de Rum Punch, era nuestro particular rito de despedida del regalo del día que se nos ha presentado. La verdad que la mayoría de los días era mas Punch que Rum….. je je
En ocasiones pensaba en la magnitud de las ofrendas necesarias por tales dadivas, regalos terrenales que, en algún momento del pasado, presente o futuro, abre pagado, o lo que es peor, se presume que tendré que saldar, nada es gratis en este mundo, ¡y vive Dios! que pensaba que estos días eran un regalo de los cuales no éramos merecedores.
Todo en la actualidad se presenta como un sueño, un sueño que se debe organizar, con apuntes, fotos y cartas náuticas en mano, ¿estuvimos aquí?, si……… ¿pero antes no pasamos por aquí? Si, pero no nos quedamos ………….¿?
Leímos en las guías y nos lo confirmo nuestro amigo Chileno, que esas boyas son de pago, pero por allí no paso nadie a cobrar, por lo que después de un par de días de disfrutar de ese trocito de paraíso virgen nos enfrentamos a nuestro siguiente reto, acercarnos a unos de los parajes mas bonitos del planeta, Tobago Cays, (en nuestro canal de YouTube tenemos algunas fotos) nuestro destino secreto, todo el viaje al sur de las Antillas Menores se basaba en la ilusión de que recalaríamos en este grupo de islas emblemáticas, paradisiacas, inmortalizadas en la película Piratas de Caribe, donde abandonaron a su suerte al Capitán Sparrow, Pero …….. para eso nos quedaban unos días, teníamos que pasar por algunas aventurillas más por islas e islotes desperdigados en nuestra ruta, debíamos sufrir más, tendríamos que merecerlo más …….……. continuará