Desconfiar es algo que parece hoy alejado de lo bueno. Pero desconfiar es un requisito de prudencia, como dice el refrán marinero. Hoy confiamos en el móvil o en la tablet o el megaplotter con wifi e integración de los sistemas, pero nos olvidamos de aprender y recordar técnicas simples, como las que ha puesto de manifiesto Caribdis un poco más arriba o tomar una demora a ese objetivo AIS que nos dice el archimegaplotter que no está en conflicto, pero con una información de hace un montón de minutos, justo antes de que virara para ir a fondear al Río Antas, y vete tu a echarle luego la culpa a la antena suya o tuya, a su AIS o al tuyo, porque el que va en el puente tampoco está para verte, que está liado llamando a los prácticos de Garrucha (ese día su radio debía dar calambre), a su sonda y a su megaplotter... Con una demora, que no coincidía con la del AIS, pero era del "magistral" coincidente en la previa "corrección de índice" con el de mamparo, se arregló la cuestión sin llegar ni a susto menor.


