Yo tengo vehículos eléctricos por tierra y por mar (si contamos un dron, también por aire): una moto eléctrica que utilizo para mi día a día por la jungla de asfalto, y una barquita hinchable Sevylor con un fueraborda eléctrico de medio caballo. Con tan extensa experiencia, me declaro capacitado para opinar sobre el tema.
Como se ha dicho, una cosa es el presente inmediato y otra lo que pueda pasar en pocos años, estamos en una etapa de innovación muy rápida en lo que hace referencia a motores eléctricos. La autonomía de un coche eléctrico fabricado hoy es muy superior a los de hace algunos años.
De todas formas, y dejando aparte el precio, creo que el tema depende mucho del programa de navegación. Por ejemplo, un barco a motor exclusivamente eléctrico, no lo veo todavía, sobre todo, por el tema de la autonomía. Sí podría servir para programas de navegación muy concretos, por ejemplo:
* Uno que solo busca alejarse un par de millas del puerto, soltar el ancla y desplegar los aparejos de pesca.
* Como auxiliar de un barco pequeño: puedo afirmar que mi Sevylor se compara muy dignamente en velocidad y capacidad de carga con la típica auxiliar de 2 - 2,5 metros con un fueraborda de gasolina de 2,5 caballos. Dado que la auxiliar no requiere de una terrible autonomía, teniendo medios para recargar la batería en el barco, creo que es una opción muy válida y asequible.
En cuanto a los veleros... depende. Si todo lo que dice la gente fuera cierto, la mayoría de los cofrades nos apañaríamos perfectamente con un motor eléctrico: que levante la mano el que no haya escrito alguna vez en esta Taberna eso de "yo, el motor solo lo uso para entrar y salir de puerto, todo lo demás, a vela". Pues, si es así, con un eléctrico no muy potente y una batería que te dé algunas millas de autonomía, vas sobrado...
Pero, aunque aquí todos somos marineros más duros y bregados que el Pirata Patapalo de la canción de Kiko Veneno (que come pulpo crudo, bebe agua de mar y hunde barcos de un salivazo), todos sabemos que, en la vida real, hay encalmadas, morrales, prisas, emergencias... y el motor se ha de usar. Sin embargo, supongamos un velero que sale una vez a la semana (¡dominguero!), está un par de horas haciendo bordos, y luego vuelve a puerto. A veces navega hasta una cala o puerto cercano y, en verano, realiza esas traversías dos o tres veces por semana. Con un programa de navegación así, un motor eléctrico con 15-20 millas de autonomía no sería para nada descabellado. Es más, si al barco le ponemos placas solares y/o aerogenerador, no necesitaría ni conectarse a la red eléctrica...
Pero, a la que haya que realizar una travesía un poco larga, como que no. O, mejor dicho, todavía no.
