En fin, Tabernero, que no les falte de nada estos queridos compañeros de fatigas de mar, y que vaya de mi cuenta.
Según vuestra experiencia, estimado cofrades, dónde estaría la clave para que, ya que tenemos un barco de vela, usemos poco el motor. Es decir, que al fin y la postre nuestro motor esté ahí casi de adorno, o monumento.
¿Es algo que depende de nuestro barco, de su diseño, de su carena, o de su construcción y peso? ¿Tal vez es cosa de nuestras velas? ¿O es custión de nuestra pericia como navegantes, a la par que paciencia?
En definitiva, ¿qué hago para que mi nave vaya como un tiro con una mijilla de viento?
O, ¿qué barco me compro que navegue a vela hasta incluso cuando no sopla Eolo?
