Tanto en la mar como en tierra hay cosas, fenómenos y bichos que repelen lo que los manuales dicen. Luego con el tiempo, la Marina de Estados Unidos, los meteorólogos y los zoólogos te los descubren. Hay tanto que no sabemos, de lo que sea, que solemos usar la hilaridad para tapar nuestro miedo a lo desconocido. El navegante quiere creer, y por suerte así es casi siempre, que todo es como viene en los libros. Pero esto, lo de vivir y navegar, es una aventura porque en una noche normal, como la de Sagitari, nos vemos frente a algo que no sabíamos que existía, incluso aunque tenga una explicación de lo más prosaica. Aún recuerdo la primera vez que vi un bullir de un círculo perfecto en el agua, justo a proa, y claro, eran peces, pero durante unos segundos estuve frente a lo desconocido...
Yo no me río Sagitari, gracias por contarlo.


