Pues vaya, en
este artículo de Voiles & Voiliers la transcripción es mucho más fiel que la de la página de la VG. No la repito toda, pero sí esta parte, que da más detalles sobre los problemas del barco.
¿Ha sido más duro que tu naufragio de 2008?
Jean Le Cam: Pues sí, porque estás en un barco, naufragas y a las 19 horas viene Vincent a buscarte (risas). Solo son 19 horas, no un mes y medio, día tras día, con el miedo en el cuerpo a cada hora y en cada ola…
¿Nos lo puedes explicar?
Jean Le Cam: Después de desembarcar a Kevin en la Nivôse, me fui al compartimento de proa y el casco se había deslaminado, podía oír la espuma crujiendo. Y si aquello llega a reventar, estando donde estábamos… Lo reparé con el panel de un tanque de lastre, no tenía resina suficiente. Al final no me quedaba más que medio tubo de Sika, y el problema reapareció estando ya más al norte y con una mar muy formada. Tras la reparación hay que dejar pasar un tiempo de curado. Cada día, cada hora, te dices: hay que evitarle los golpes. No me atrevía a abrir la escotilla para comprobar cada día el estado de la reparación. Trasladé peso a proa para suavizar los pantocazos… Pero en fin, he llegado: Hubert me ha traído y yo le he ayudado.
¿Dónde fue exactamente el deslaminado?
Jean Le Cam: En la amura de estribor, por suerte he hecho la subida del Atlántico amurado a estribor. El deslaminado era de 1,40 por 0,70 m, pero se puede extender si no le pones remedio. Reparar algo así, en movimiento, es un numerito, hay que aplicar inyecciones de resina.