En pesqueros con bandera legal y control riguroso puede ser, pero este verano frente a la costa portuguesa, en el límite de las doce millas y con una niebla cerrada nos apareció un punto en el radar y cuando cambiamos de rumbo para esquivarlo encendió el Ais, que apareció primero con un nombre, después lo apagó y volvió a aparecer con otro nombre y otro rumbo y velocidad para desaparecer de nuevo.
Serán pesqueros, contrabandistas, patrulleras, lo que sea, pero hackear un Ais o llevar dos es la cosa más fácil del mundo.
Y en el Estrecho es casi contínuo escuchar a las patrulleras pedir identificarse a barcos que van sin nada.
En este caso es bastante difícil saber lo que realmente pasó, no me parece razonable acusar gratuitamente ni a uno ni a otro. Y en las colisiones son siempre dos los culpables.
