Cofrades de la Taberna.
Gracias a la amabilidad de un conocido tabernario he podido ver el documental en el que sale un regatista solitario ruso que se operó a si mismo el codo. Tenía una infección tan fea como peligrosa que, según el medico de la prueba, iba camino de una simpática gangrena.
El tío coge un escalpelo y se hace un corte de cinco centímetros en el brazo. En ese momento un chorro (sí, sí, un chorro) de pus sale acompañado de sangre y salpica la mesa de cartas y casi casi la propia cámara que lo está filmando...
Esto viene a cuento ya que sin desmerecer la valentía y arrojo de ese marino ruso, engrandece todavía más, si cabe, la gesta del bueno de Vito Dumas.
Aprovecho para subir este hilo que estaba a punto de irse al garete.

para todos.