Coincido bastante con tu planteamiento: nosotros somos de estar fondeados todo el tiempo que se pueda y coger amarre sólo excepcionalmente (récord el verano pasado con un mes embarcados y nada más que un día en puerto). Esto requiere que la conveniencia de cada cosa que metemos a bordo sea analizada, sobre todo desde el punto de vista de aumentar la autonomía, que desde que los grumetes han pasado de la infancia a la adolescencia ha quedado bastante mermada, porque comen como fieras... En eso me llevas una ventaja evidente.
Tratamos de aumentar en lo posible el espacio de estiba de comida y agua, por ejemplo, evitando la comida con envases voluminosos. Igualmente, un libro electrónico ocupa lo mismo que uno de bolsillo en papel, y deja mucho espacio de estiba libre.
También tratamos de disminuir el consumo eléctrico todo lo posible: nada de TV, los móviles sólo se ponen a cargar de día, y cuando las baterías de servicio estén cargadas, todas las luces son LED y cambié el termostato electromecánico por uno digital, que permite ahorrar energía eléctrica porque controla mucho mejor los periodos de funcionamiento de la nevera.
En fin, todo esto nos obliga a ser bastantes espartanos, pero nos compensa...
Saludos y
