No entiendo (y creo que no entenderé nunca) cómo el simple hecho de tener distintos puntos de vista/opiniones que no afectan directamente a nadie ni deberían molestar a nadie, sea suficiente para pasar una discusión (sentido inglés en cuanto a confrontación y apoyo de opiniones) al sentido carpetobetónico de agravio y causa suficiente para tirarse los taburetes por la cabeza.
¡Qué lástima y qué pena estar sumergido en ese ambiente!
Particularmente, me aparto y quedo a la espera de que llegue el último, que quizás no será muy competitivo pero desprende buen rollo y afición, que es lo que me gusta.
¡A navegar señores!, que rebaja la testosterona, la bilirrubina y el colesterol...
