MILAZZO (Sicilia)– ESTRECHO DE MESINA – RONCELLA IÓNICA (Península de Italia) -93 millas-
DÍA 10
Tal como estaba previsto soltamos amarras a las 6h. Milazzo tiene al lado una gran refinería y el barco se ha ensuciado con la polución. Nosotros tampoco vamos a recomendar este puerto a nuestros amigos, pero está situado estratégicamente para pasar el Estrecho de Mesina. Hacemos la aproximación al estrecho con viento de fuerza 4, que fue calmando poco a poco.
Al acercarnos a Mesina vemos la roca de Escil.la a lo lejos, junto al pueblo del mismo nombre (Scilla en italiano). En frente, Caribdis ya no tiene un gran remolino que se traga los barcos, pero si hay muchos pequeños remolinos a lo largo de todo el estrecho. Estos remolinos llegaban a desplazarnos unos 30 grados a cada lado de nuestro rumbo.
Vimos dos barcos con altas atalayas y enormes botalones con vigías en sus extremos, suponemos que se dedicaban a la pesca del pez espada.
Hacia las 20h llegamos a la marina de Roncella Iónica, cuyo nombre nos recuerda que ya estamos en el mar Jónico y cerca de nuestro destino. Habíamos llamado por teléfono para reservar amarre, pero el puerto estaba medio vacío.
RONCELLA IÓNICA (Península de Italia) – PALEOKASTRITSA (Corfú - Grecia) -175 millas-
DÍA 11
Salimos a las 10h con viento en calma, hasta media mañana no entra un poniente F5 que nos permite navegar al largo con toda la mayor y el foque medio enrollado. Luego fue calmando y tuvimos una noche tranquila.
Lluis quería hacer la llegada a Corfú en Paleokastritsa, la playa por la que llegó Ulises a la isla. Nos pareció muy adecuado, y más si pensamos que este puerto está en la costa W de Corfú y es uno de los puntos más cercanos a la costa italiana.
DÍA 12
Llegamos a las 12h (las 13 en horario griego) con dos horas de adelanto sobre el horario previsto, lo que nos va bien pues solo quedaban libres dos amarres en el interior de la escollera del pequeño puerto de Paleokastritsa. El resto del puerto lo ocupan pequeñas barcas fondeadas y bastantes lanchitas de alquiler. Detrás nuestro llega un italiano y se completa la decena de amarres disponibles.
Amarramos echando el ancla y con la popa a un muelle alto y totalmente inaccesible desde el barco, así que tenemos que inflar la zodiac para poder desembarcar. Vamos a bañarnos a una playita solitaria en el otro extremo de la cala.
Dentro del puerto, justo a proa del barco, hay una playa con algunas casas por detrás y dos o tres terrazas, en una había un gran letrero "Fresh fish", y allí fuimos a tomarnos una buena dorada con calamares. ¡Nuestra primera comida en Grecia!
Amarrados en la Marina di Nettuno de Milazzo
Nos visitan los delfines por segunda vez desde Barcelona
Entrando al Estrecho de Mesina
Vimos dos barcos como este, ¿se dedican a la pesca del pez espada?
Los remolinos nos llegaban a desviar 30 grados del rumbo
El puerto de Roncella Iónica estaba medio vacío
Paleokastritsa. Por donde Ulises llegó a Corfú