Hay sitios muy bonitos, de playa y cocoteros, y relativamente accesibles.
Algunos tienen incluso chiringuitos y barraquillas...
Pero en mi corazón, los más bonitos que he visitado han sido aquellos a los que he llegado después de muchas tribulaciones... noches de guardia con mucho tráfico -cosa esta que tiene su
aquel , stress climatológico, piratas (todos tenemos un pirata en nuestro interior a falta de que las circunstancias y el agravio comparativo lo hagan surgir), niños soldado, deseos de asesinar a alguien antes de que te asesinen a ti... alguno sabrá de lo que hablo.
De tal manera que al llegar a la casilla del "seguro", parchísticamente hablando, es decir; a un sitio dónde te puedas escaquear de los malos rollos o tener tu espalda cubierta, te va a parecer que estás en el Parnaso...
Uno de los aderezos más enriquecedores para considerar bonito un lugar, es la emoción de la "descubierta"después de haberlo pasado chungamente.
Dixit.
