Navegar de noche,como dice el cofrade Andrés, es una sensación única y emocionante. Las estrellas que nos acompañan nos trasmiten una sensación de paz dificil de describir, aparte de evocar todas esas fantásticas historias de las diferentes mitologias e indicarnos nuestro norte y situación, a mi particularmente me provocan un vertigo y una sensación de infinita pequeñez que hace ver los problemas cotidianos y todas la miserias humanas con otro prisma.
Sabeis que nuestra querida y buscada Polar es en realidad una estrella que tiene otras dos compañeras que conforman un sistema triple, que es bastante más grande que nuestro Sol , que su luminosidad varia con el tiempo como si tuviese un latido

y que cuando la luz salió de su superficie Felipe II estaba construyendo el Monasterio de Escorial.
