No es un tema de caducidad. Por sí solo, un molinete con el uso habitual, debería durar sobradamente toda la vida.
Sin embargo, hay que tener en cuenta un factor determinante: un molinete instalado en el pozo de anclas supone residir en el lugar más inhóspito y húmedo de un barco. Es un lugar en donde la humedad siempre es altísima, en verano puede subir la temperatura y donde abunda el agua de mar

. Por ello, no nos ha de extrañar que por muy protegidos que estén y muy preparados para trabajar en esas condiciones, las averías, sobre todo eléctricas, sean más que frecuentes.