Siempre he pensado que en el término medio está la virtud e incluso la justicia.
Que el dueño del megayate reclamase o diese parte era su derecho e incluso su obligación, así como el patrón del velero debe también comunicarlo.
Ahora bien, vistos los daños ocasionados y la diferencia de embarcaciones me parece normal y es de agradecer que el desenlace sea el ocurrido.
Por otro lado entiendo que ver ese “monstruito” navegando despierte ciertas pasiones encontradas.
Un saludo y
