saludos y un brindis
De travesía de Cádiz a Tenerife en el barco que navegaba teníamos la costumbre de dejar caer las drizas por el tambucho, y una de las veces que baje a mirar un instrumento en la mesa de cartas pise una de las drizas cayéndome de espaldas y abriendo con mi inercia la puerta del lavabo y golpearme la columna en el pequeño tabique que hay debajo de la puerta que queda un poco elevada con respecto al suelo quedándome Kao y estando unos cuantos días, inoperante. ( Lo malo es que había advertido del peligro que eso representaba) .