
Estaba tranquilamente el viernes por la tarde virando por avante en un mar no muy cómodo,
y cuando estoy en esa posición en que tu mano izquierda sostiene la escota para que el génova se acuartele y la mano derecha empieza a halar escota, o sea, espatarrado, escucho como un resoplido por mi babor y miro.
¡Ozú!, ¡pedazo cabezón con lomo oscuro que viene en medio de una ola de unos 2 ms que me entra de aleta! y me pasa por debajo al mismo tiempo que la ola!.
Termino la maniobra a prisa y corriendo y miro hacia mi Er. ¡Una aleta!
Me digo, joé chaval, semanas sin ver delfines y vienen a verte ¿las orcas?
Y la aleta vuelve hacia mí! Frío de nuca a rabadilla... Aparece un cabezón, luego un resoplido y ¡calderón! ¡Qué alivio!
Ya recompuesto, ¡un Santa Teresa para celebrarlo! ronda a la que estáis tod@s invitad@s
Buena proa.
P.D. Las cosas del Estrecho


