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Antiguo 16-05-2021, 22:54
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: Cual ha sido el peor problema que has tenido navegando?

Aunque (¡gracias a Dios!) no me ha pasado nada tan dramático como algunas de vuestras experiencias, sí que tengo algunas aventuras que contar, vayamos por partes...


Como tripulante:

Cuando yo era muy joven, un amigo unos años mayor que yo se compró un Puma 26 (eran mediados de los 80). Ambos teníamos experiencia exclusivamente de vela ligera, así que aprendimos a base de ensayo y error. Por ejemplo, una vez, volviendo con un fuerte viento de fuera, el viento nos hizo abatir más de lo que esperábamos, y, sin saberlo, íbamos de cabeza a unas rocas que quedan sumergidas con marea alta. Navegábamos tranquilamente cuando, de pronto, se oyen unos pitidos dentro del camarote. Yo me quedo a la caña y él entra a mirar qué pasa... era la sonda (una de aquellas antiguas, con un indicador circular luminoso) que nos avisaba de que nos quedábamos sin fondo. De pronto, desde el camaorte, me grita: "¡¡¡ VIRA A ESTRIBOR !!! ¡¡¡ YA !!!".


Viramos, y, con el cambio de rumbo, veo que a pocos metros de nuestro costado de estribor asomaban unas rocas... por poco nos las comemos.




La primera vez que intentamos izar el spi (simétrico), no sé qué carallo hicimos, pero acabó quedando como una bandera, sujeto solo a la punta del palo. Probamos a hacer una virada brusca de 180º, a ver si conseguíamos coger uno de los lados del spi, y al tercer intento, lo conseguimos. Con el tiempo y muchos ensayos y errores, conseguimos manejar el spi entre dos, incluso en regata.




Pero las catástrofes más espectaculares sucedían cuando se venía mi tío a navegar con nosotros. Mi tío es una versión de andar por casa de la famosa Camarera del Titánic... llevarle a bordo incrementa exponencialmente las probabilidades de un accidente. Así, una vez, se las apañó para largar el ancla... sin haberla sin engrilletarla antes a la cadena. Allí se quedó el ancla, a 10 metros de profundidad.


Otra vez, fondeando en el islote de Xidoiro Areoso (Ría de Arousa), se empeñó en que nos acercáramos todo lo posible a tierra, porque no llevábamos chinchorro y le daba pereza nadar... total, fondeamos en plena pleamar, y, cuando nos dimos cuenta, el Puma estaba firmemente encallado. Tuvimos que esperar 12 horas a la siguiente pleamar para salir de allí.


Otra excursión con mi tío y una motora que le había prestado un amigo a la Isla de Rúa (también en la Ría de Arousa): la motora tenía un intraborda de gasolina, un fueraborda de emergencia de unos 10 caballos, y una auxiliar con otro fueraborda de 2 caballos... a la hora de volver, el motor principal no arranca ni a tiros. Probamos con el fueraborda auxiliar y, al primer tirón, mi tío se queda con el cordón de arranque en la mano. Y el fueraborda de la auxiliar tampoco arrancaba (creo que, con los nervios, lo ahogamos)... menos mal que pasaba cerca un pesquero que vio nuestras señales de auxilio (por supuesto, la motora no llevaba emisora), y nos remolcó.


Aunque la más sonada (ésta me la perdí, pero mis padres y mis hermanos iban a bordo) fue el día que mi tío convenció a un amigo pescador para repetir la excursión a Rúa con su barco (un pesquero de unos 15 metros). Al salir de la isla, el patrón calculo mal y pegó con una roca sumergida... el pesquero se hundió como una piedra. Milagrosamente, no hubo fatalidades, porque el barco iba cargado de tripusoles y de niños.


(Pregunto... ¿alguien se anima a navegar con mi tío? ).




Como armador (I)

Mi primer barco "de verdad" fue un Hobbie Cat Wave, un catamarán "playero", sencillito, pero muy divertido, que estaba aparejado estilo "cat boat", con el palo muy a proa, una gran vela mayor y sin foque. Quedé para probarlo en la playa de Barcelona, con el vendedor y uno de los monitores de la Base Náutica, donde estaba el barco. Aquel día soplaba un mestral (viento de tierra) muy fuerte y racheado.


Salí de la playa, y probé el cata a un largo y al través... corría como un demonio y yo me lo estaba pasando bomba, pero aquellos dos señores seguro que tenían otras cosas que hacer, así que decidí volver a la playa.


Y aquí descubrí que el Wave tenía muchas virtudes, pero no la de ser buen ceñidor. Además, cada vez que viraba y conseguía trimar el barco, el viento rolaba y me encontraba otra vez aproado. Al final, decidí tirar con un descuartelar muy abierto, que me permitía ir ajustando el rumbo a las roladas del viento... pero que me acabó dejando en la playa a casi un kilómetro del punto de partida.


Y un importante fallo de diseño del Wave era que los obenques y el stay se sujetaban a un único punto en el palo mediante un grillete. Si ese grillete fallaba, el desarbolado estaba asegurado. Los daños para el material no eran graves, porque el palo no estaba sujeto firmemente al casco, pero un día pasó... de pronto, ¡paf!, el palo está en el agua... Por suerte, pude subir palo y vela al casco, y el viento soplaba hacia tierra, de manera que pude volver por mis propios medios.




Armador (II)

Con el tiempo, me cansé de tener que subir y bajar el catamarán por la playa. Ya era cansado normalmente cuando llegaba de navegar, pero, en verano, además, había que apartar a cientos de bañistas para poder llevar el barco al cercado. Un día decidí que quería un barco que pudiera tener en el pantalán, saltar a bordo, dar motor y salir, y, tras buscar una temporada, encontré un Hunter Europa a un precio muy razonable. Hice una salida de prueba con el broker que lo vendía, me gustó y lo compré.


El problema era que el motor era un vetusto Evinrude de dos tiempos que el dueño anterior no mantenía demasiado bien. Por ejemplo, los engranajes del brazo estaban muy gastados y, si levantabas un poco el brazo del fueraborda, los engranajes del acelerador no hacían contacto, así que tú girabas el mando, pero el motor no hacía nada. Y, para acabarlo de rematar, el motor había perdido el botón de "paro" y el antiguo armador no lo había repuesto, simplemente había dejando el ralentí muy bajo, de manera que, cortando gas, el motor se paraba.


En mi primera salida, con la Almiranta, se me complicó la maniobra de salir del amarre, y de pronto, me veo yendo contra otro barco a bastante velocidad. Intento cortar gas... y el motor sigue acelerado (el brazo estaba un poco levantado y los engranajes no hacían contacto. Voy a apretar el botón de "paro" y... ¡no hay botón! Para más "inri", el barco contra el que iba, era la oficina del broker...


Solté el tubo de gasolina del motor, pero éste seguía en marcha con la que quedaba en el carburador, así que le grité a la almiranta: "¡Marta! ¡A proa y amortigua el golpe!"... y así se tuvo que quedar la pobre hasta que se agotó la gasolina del carburador y el motor finalmente se paró. Con amarras y agarrándonos a los barcos vecinos, conseguimos volver a meter el barco en el amarre.


Lo más divertido es que, una vez revisado y puesto en condidiones, el motor funcionó bastante bien durante los 10 años que tuve el barco. La única vez que me dejó tirado fue por culpa de la única pieza nueva que tenía: le había cambiado el depósito (que era metálico, del año catapum y probablmente lleno de óxido y roña) por uno moderno de plástico. Y aproveché también para cambiar el tubo de gasolina, que se veía ya muy envejecido... pues el tubo de gasolina nuevo que me vendieron tenía un poro, y, volviendo para puerto, entra aire, el motor se para, y no hay manera de volver a arrancar. El viento me daba para llegar a la bocana en un descuartelar, así que, ni corto ni perezoso, desenrollo el génova y pongo rumbo a la bocana. Mi plan original era llegar hasta la gasolinera y pedir a los marineros que me remolcaran a mi amarre, pero, una vez dentro, pensé "un través, viro, una popa, y entro directo en el amarre... no hay necesidad de dar la lata a los marineros"... pero no pensé que los edificios que rodean el puerto bloquean gran parte del viento en el interior... allí me quedé parado en el canal, con cara de tonto, mientras derivaba lentamente hacia los barcos amarrados. Me agarré a uno de ellos, saqué el móvil y llamé a Capitanía para pedir que me remolcaran a mi amarre. MORALEJA: no es buena idea entrar a vela al puerto.




Armador (III)

Y así llegamos a mi barco actual, el "Seitó", un "Innombrable". Un día, salí en solitario, con fuerza 3, que una vez navegando, subió a 4. Estaba disfrutándolo, cuando, de pronto, me veo el obenque de sotavento suelto, dando vueltas por la cubierta... ¡menos mal que fue el de sotavento, si no, desarbolo! Tras recuperarme del susto, aproé el barco y arrié velas a toda leche. Luego sujeté como pude el obenque a un candelero y volvi a motor.


El Macgregor no tiene tensores en los obenques, sino que usa un sistema similar a la vela ligera: una placa de metal con agujeros unida al arraigo, y otra similar en el obenque. Un pasador (con una arandela para que no se salga) mantiene unidas ambas placas. Pues la arandela se salió del alguna manera, al no haber tensión, el pasador se fue al agua, y el obenque quedó suelto...
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2 Cofrades agradecieron a J.R. este mensaje:
Loquillo (19-05-2021), Xenofonte (16-05-2021)