Empezar con la vela y ser independiente en pareja
En lo que a navegación con tu pareja se refiere, es lo más gratificante, pero también puede ser lo más desquiciante del mundo. Aquí, lo de que dos no discuten si uno no quiere, toma dimensiones épicas, y, ese uno, debes ser tú.
Me explico: cuando navegamos acompañados tendemos a sobrestimar nuestras capacidades, pensando que allá donde no llegamos nosotros, llegarán nuestros acompañantes. Cuando esto no ocurre, generalmente por nuestra propia incapacidad de explicar, o de anticiparnos, nos frustramos, y proyectamos esa frustración en el acompañante. Cuando el acompañante es la propia pareja, por aquello de que la confianza da asco, la frustración es enorme, e incontrolada, y el cristo monumental.
La solución muy simple. Siempre, siempre, siempre, navego como si fuera solo. No decido una maniobra, rumbo, trayecto, que no pueda hacer solo. La tripulación, si quiere/puede/sabe, ayuda, y si no, pues no pasa nada.
Probablemente tu mujer tenga un plan, objetivo, e ideal de la navegación diferente al tuyo, y no acertarás arrastrándola a tu plan. En cambio, aprende a navegar solo, y cuando sepas, sácala, y permítele marcar su ritmo, buscar su afición, su disfrute. Así, garantizas las máximas posibilidades de compartir con ella tu navegación.
Ánimo!
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