Si todo estuviera perfectamente regulado, no habría lugar a la interpretación, pero lo que buscan la DGMM y sus secuaces es la calculada ambigüedad, que permite la interpretación subjetiva (de la Administración, claro, la nuestra no importa) y la consiguiente multa, que es lo que interesa. A esto se le llama "tutela efectiva de la seguridad de la navegación".
En la reglamentación inglesa, por ejemplo, se ve que hay mucho sentido común; en la española...
No brindo