Según me ha comentado mi amigo, con quien he vuelto a hablar esta tarde, ya navegando a la altura de Carboneras, el grupo lo constituían unos cinco miembros, una de las orcas era de gran tamaño que se mantuvo apartada y no pudo fotografiar, y las restantes fueron las que interactuaron con el velero.
Está claro que con el barco quieto no se excitan tanto y pierden el interés, aunque a tí te hagan pasar un mal rato.
Salud
