Es complicado saber lo que está pasando por la cabeza y por los despachos de los responsables de la CA. Yo sigo pensando que todos estos dimes y diretes son una presión al gobierno neozelandés para que suba su puja y que la copa no se moverá de las antípodas.
La opción de Valencia está ahí, pero la ayuda gubernamental que podría aportar el gobierno de Ximo Puig dudo que sea equiparable -ni de lejos- a la que puso sobre la mesa el gobierno del PP de Francisco Camps en 2003 y 2007. Los inversores privados de los que se habla en Valencia dudo que puedan tampoco competir con los británicos ni con los de Dubai.
En Mar Abierto publicamos al respecto un artículo titulado:
Nueva Zelanda busca novio con una buena dote para ser la sede de la próxima Copa América en 2024