Sólo he pasado una vez por Almerimar con lo que, más que una opinión, tengo un prejuicio. Éste es que es un puerto con un coste inferior al promedio... y, aun así, caro; caro en relación a unos servicios lamentables de los que me parece descriptivo que, en los cuartos de baño, ya no es que no haya papel higiénico, sino que ni siquiera se han molestado en colocar soportes para ponerlo -se ve que asumieron en su momento que jamás derrocharían un euro en un lujo como el papel-. Toda una declaración de intenciones que, por desgracia, me pareció absolutamente coherente con el resto de la experiencia que tuve en el puerto. Dije en el 2011 que no volvería, y así ha sido.
