Una ronda
Una vez, en Mataró, le comentaba yo al contramaestre que pensaba hacer unas gazas en las coderas de los muertos y me dijo que, si así lo hiciese, ellos tendrían dificultades para ajustar el amarre cuando llegase un temporal, que las hiciese en las amarras. Deduzco que estaban al loro.
Cuando llegas, es solo decir tu amarre y te vienen a tomar las amarras y pasarte la guía. Son eficientes y corteses.
¿Deben revisar cada uno de los mil ochenta y ocho amarres? No lo se, pero en los parkuins ya hay jurisprudencia.
De todas formas, el primer interesado es el armador (que hay cada uno...) Despues no le hechemos el muerto al pobre marinero!