Una de las navegaciones que me había propuesto para este verano era navegar por el Cantábrico hasta Bilbao saliendo desde Galicia, pero como esa navegación me parecía un poco corta y escasa de emociones pues decidí alargarla un poco y pasarme por Bretaña,
Pensaba hacerla en solitario pero, a última hora mi buen amigo Oscar se sumó a mi singladura y yo encantado de contar con un buen compañero y navegante.
Esta crónica la dividiré en tres partes, las mismas que los vídeos que he editado para amenizar lo escrito
La salida la hicimos a finales de julio, con una meteo prevista no demasiado benévola, con una borrasca que nos sobrepasaría, con vientos de popa de hasta 30kt, para el segundo día, pero no se veía en el horizonte meteorológico una previsión más favorable.
El objetivo era alcanzar la isla de Ouassant, en el Finisterre francés en unas 48h, a 300 millas de la salida y desde allí bajar costeando Bretaña sur para desde Quiberón dar el salto a Bilbao.
Salimos de Viveiro temprano, sin viento, unas horas de motor, bastante pendientes de las dichosas orcas que según nos habían dicho también habían sido vistas por las costas gallegas, mientras ganábamos norte, a media mañana con brisa del Oeste ya empezamos a navegar a vela* y de tanto mirar el horizonte divisamos una manada de roncuales con sus vistosos chorros de agua, no se acercaron lo suficiente pero navegamos en paralelo un buen trecho.
Tiempo tormentoso desde la primera noche con la entrada de los primeros frentes de la anunciada borrasca, que sin ser muy profunda tuvimos chubascos de hasta F7 teniendo que incluso que tomar un tercer rizo a la mayor, anticipándonos a la previsible dureza de alguno desbocado, ahí es cuando se agradece la disposición de la maniobra del Bahía de las Islas con dos cabos por rizo y hacerlo cómodamente desde la bañera.
Lo peor de todo, las constantes caída de rayos desde la tarde y madrugada del segundo días, algunos relativamente cerca, cosa que me ponen bastante nervioso, pero poco se puede hacer más que cruzar los dedos y que no nos caiga uno encima. Finalmente viendo el cariz que tomaba la borrasquita decidí que Ouessant no iba a ser una recalada cómoda así que cambié el rumbo hacia Camaret sur Mer
En total 317 millas que realizamos en 49 horas a una media de 6,5 nudos, con singladuras constantes por encima de 8. Realmente quedamos servidos de navegación cañera, pero al final los malos ratos se pasan pronto y lo que queda es una buena experiencia, para añadir a la saca.
Como acompañamiento en imágenes aquí os dejo el video que edité de la travesía,
https://www.youtube.com/watch?v=7FlDQyw0wD8&t=717s
Continuará...
Salud
