Hoy he hecho mi primer PAM PAM
30kn son muchos nudos. Lo que te ha ocurrido es lo natural, aún llevando motor.
Ciñendo, la vela mayor te da rumbo, ángulo de ceñida, pero no velocidad. El genova te da la velocidad, pero hace al barco arribar. Por eso se llevan ambas, y correctamente trimadas. De ese modo, la tendencia a orzar de la mayor se compensa con la tendencia a arribar del genova, y el barco queda neutro, o, mejor, un pelín ardiente, permitiéndote navegar lo más para delante posible.
Luego está el abatimiento que comentas. El barco, al ceñir, si o si, abate. Hay alguna frase mítica por ahí que dice que todo barco al ceñir abate y escora. En circunstancias normales el abatimiento se compensa con un rumbo un poco más a barlovento del objetivo. Pero debes pensar que el efecto del abatimiento es inversamente proporcional a tu velocidad. Cuanto más rápido vayas, menor es la influencia relativa del abatimiento sobre tu trayectoria, y, a la inversa, cuanto más lento, mayor, obligándote a unas compensaciones de rumbo a veces incompatibles con tu ángulo de ceñida, como sospecho que te ha ocurrido.
Finalmente tienes el francobordo. Como sabes, el viento siempre te abre la proa. Este efecto es muy intenso con esos vientos, y se suma al del abatimiento, dificultandote mantener el curso deseado.
En definitiva, que lo que te ha ocurrido es lo normal. Cuando tenemos estos vientos en mar abierta, muchas veces no somos conscientes del abatimiento que experimentamos, porque instintivamente lo compensamos a la rueda, pero es muy fuerte, tanto como el que has tenido tu, lo que ocurre es que en tu caso se ha evidenciado mucho más por lo estrecho del canal y la poca velocidad que conseguías.
Solución? Pues lo mismo ninguna. No te has equivocado tratando de navegar a vela, porque mantener el rumbo y avanzar con un motor convencional de velero, y 30 nudos por la amura, es muy improbable. Pero en una canal estrecha, si no tienes opción de dar bordos para recuperar barlovento, puede que el ángulo de ceñida efectiva que necesitabas fuera simplemente imposible. En cualquier caso, si tenías una mínima posibilidad, pasaba por ir con las dos velas bien rizadas y trimadas, para lograr la máxima velocidad, y eso es de ser muy artistas. Los comunes mortales no solemos serlo. Estas cosas ocurren en lo que parecen décimas de segundo. En los barcos no te puedes parar a pensar, y a veces, para cuando te quieres hacer la composición de lugar, ya tienes la tostada montada.
Montado el lío qué vas a hacer? Llamar, que para eso precisamente están. Suelen además tener un efecto tranquilizador que te permite pensar con más claridad, y, como en tu caso, salir de la situación por tus propios medios.
Me alegro de que hayas tenido esa habilidad y la sangre fría, y, nada, una experiencia más, que seguro te hará aprender un huevo sobre tí y tu barco, y te hará mejor marinero. Una a tu salud!
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