Re: Salvamento Marítimo y datos oficiales
Uf... Cuántas cosas...
En primer lugar, recordar las sabias palabras de Forges, mejorando las de Blade Runner: los funcionarios sabemos cosas que los humanos ni sospecháis.
A ver, por dónde empiezo...
En primer lugar, soy funcionario de carrera, pero eso no tiene importancia. Aunque, por un lado, imprime carácter, como un sacerdocio, yo soy funcionario durante mi jornada. El resto del día soy contribuyente y, además, de los exigentes.
A mí no me ha puesto nadie ahí. Me lo curré yo con dos oposiciones durísimas y una carrera profesional que ya supera los treinta años, primero formándome y luego impartiendo formación y participando en todos los proyectos en los que he podido y me han dejado. Algunos, muy interesantes.
A ese amigo tuyo yanqui pregúntale cuánto tuvo que pagar o en que términos se atendió en un hospital a un familiar con recursos justitos, a ver qué te contesta. Si haces comparaciones entre países siempre vas a poder arrimar el ascua a la sardina que más te interese y esa comparación, por tanto, suele ser bastante ventajista. Cualquier persona medianamente informada te puede poner varios ejemplos en los que nuestro país es mucho mejor que otros de nuestro entorno en algunos aspectos y mucho peor en otros.
En el contexto pandémico en el que estamos la atención al ciudadano ha perdido calidad. Mucha. Para que contextualices, yo soy el responsable de seis unidades administrativas con una plantilla teórica de 51 personas, pero solo dispongo de 39, la mayor parte ya por encima de los 50 años, con lo que el futuro es espeluznante. Y, además, la carga de trabajo se ha incrementado de forma muy notable en los últimos meses. Por tanto, lo que no puedo hacer son milagros.
Así que si me llega una petición de informe de esos que hay que contestar sí o sí, tendré que dejar lo que estoy haciendo que, inevitablemente, se va retrasar.
Yo soy el primer interesado en contestar y resolver lo antes posible, pero no siempre vamos a poder y se me podrá sancionar por no establecer correctamente las prioridades, pero no por no disponer de recursos suficientes que, lamentablemente, no puedo establecer yo.
Sobre el asunto que te interesa, el silencio adminsitrativo solo puede ser negativo, por la sencilla razón de que esa información que has solicitado la tiene que elaborar alguien. Es decir, va a requerir que algún colega mío se ponga delante del ordenador, extraiga datos, los tabule, les dé formato y redacte una respuesta. Y para eso tendrá que dejar de hacer otra cosa, quizá resolver la matriculación del barco de un nuevo armador, que se preguntará que por qué tardan tanto. Un silencio administrativo solo puede ser positivo en cosas que no requieren esa elaboración. Por ejemplo (no conozco la normativa y seguro que escribo una burrada), quiero hacer una manifestación por una calle y, si no me contestan en plazo, lo considero autorizado.
Lo de que la información solicitada sea razonable o no siempre es discutible. Hace unas semanas me llamó la atención una consulta de una persona. Miré los antecedentes y esa persona había formulado más de 500 preguntas sobre el mismo tema en los últimos meses y corté por lo sano: usted, señora, lo que está haciendo es abusar de un servicio público y no le vamos a contestar más, porque todo lo que le podíamos decir ya está dicho.
Sobre lo que dices de que los funcionarios son como nuestros padres... Mira, qué curioso... Si pudieras hablar con gente de mi equipo te diría que repito constantemente que tenemos que acabar con el paternalismo con el ciudadano, que no es un adolescente consentido sino un adulto responsable, y se le trata como tal.
Abrazos administrativos para todos.
|