Re: Bitácora/historia de mi travesía veraniega
La mañana siguiente es muy similar a la anterior en todos los aspectos. Carrusel errático de barcos despatroneados. No encuentro atraque allá donde quiero ir. Luego más barcos, motos, y así.
Charlo con mi colega francés un rato.
Viene mi vecino de babor, el del tornado. Esta vez viene con el Contramaestre de La Marina y otro Señor más que veré más tarde en las oficinas. Sacan el barco un rato y luego vuelven. Quieren comprobar una posible avería. Todo está bien. Charlo también con ellos.
Me empiezo a plantear alternativas ya que no tengo puerto más al sur hasta donde quiero ir, y quiero doblar el cabo e ir a alguna cala. Si bajo a Calpe o Altea es muy abajo para el tiempo que tengo disponible, sumándole luego la vuelta a Valencia, y tampoco quiero que me metan de nuevo en un atraque no adecuado porque no haya un sitio en condiciones. Por otro lado, el parte va dejando ver que pasados 3 días la cosa se complica un poco.
Comento la jugada con mi pareja y decidimos consultar en el puerto la posibilidad de alargar la estancia hasta el domingo, ya que estamos cómodos, y es perfectamente posible salir de aquí y luego volver desde San Antonio o desde La Nao y sus calas. Hago la consulta en la oficina y me dicen que me dirán durante el día por teléfono.
A la vuelta de la oficina me encuentro con los vecinos que tenía en Gandía. Una pareja brasileña, con un 27 pies y un perro mayorcete. Se alegran de vernos. Acaban de llegar. Se quedan también un par de días, nos pasamos nuestros contactos para tomar algo en algún momento.
De vuelta aún al pantalán, me acerco a un Restaurante con muy buena pinta al que le tengo echado el ojo desde que llegamos, esta a 50 metros de nuestro barco. Se llama Mr. FISHER. La tarde que atracamos hablamos con una camarera para preguntar y nos dijo que había que reservar con 3 días de antelación como mínimo. Bueno. Cambio de estrategia y funciona.
Pregunto directamente por el Maitre con aire de seguridad. Una vez con el le digo que me han hablado del sitio en Valencia y que estoy interesado en comer allí. Le digo que tengo mi yate justo enfrente y que acabamos de llegar y que seriamos dos. Me dice que sin problema. Que a las 14:30 hrs. Vale. Es todo faroleo, pero el caso es que funciona. ¿Qué cosas no?
Vemos la carta en nuestros móviles antes de ir y empezamos a salivar. Por supuesto que el Indio fue estupendo y nos encanta, pero no podemos pasar ni un momento más sin pescadito, sin rebozados, sin ahumados, sin cazuela de clochinas. Nos damos un baño antes de ir y luego cumplimos todos nuestros deseos culinarios, bien atendidos y a la sombra. El Maitre se nos acerca varias veces para comprobar que todo es de nuestro agrado. Y lo es. Esto acaba con café, copa y puro no porque aquí no se puede. Acabo informando de que queremos repetir otro día, que nos queda la otra mitad de la carta por probar. Me dicen que sin problema. Que cuando quiera.
A todo esto, me llaman por teléfono de La Marina El Portet, me informan de que me puedo quedar en el puerto hasta lunes sin problema, y que puedo quedarme en el mismo sitio si me gusta, que son ordenes de la Dirección y que han movido reservas de otros barcos de sitio, para que no tenga que cambiarlo yo. Me quedo un poco alucinado con esto. Es entonces cuando ato cabos sobre mi vecino y sus acompañantes. Nos hemos llevado bien y han movido hilos.
De manera que siendo las cosas así, me dejo llevar. Se lo explico a mi pareja y le parece perfecto. Nuestro plan de navegación, no es que cambie, es que se adapta a lo que va surgiendo, sin empeñarse en cumplir con nada establecido o pensado de antemano. Me parece muy buena manera de pasar las vacaciones navegando. La idea ahora es, teniendo un puerto base, salir mañana hacia al sur y pasar San Antonio. Según la previsión ir mirando Cala Pope, o Cala Blanca o Cala Sardinera, y si se puede tomar boya, o fondear en arena (en las que dejan) pues hacerlo, y si estamos bien y nos quedamos a hacer noche, pues también.
Durante la tarde estudio los tracks y repaso las calas. Me espero a las 20:00 hrs. al parte meteo.
Por la tarde también, me escriben los brasileños, que se vienen con algo para tomar en nuestro barco. Me parece todo bien. Que vengan. Me estoy dando cuenta, de que todo me parece bien. Nos sentimos bien, el barco esta bien. Esto debe ser armonía.
Compartimos un rato muy agradable. Comentamos experiencias. Personas muy majas y tranquilas. Van muy tranquilos también y sin prisa.
El parte es bueno. Hay un poco de mar residual del SE. La previsión de viento es que suba el térmico durante la mañana, F3 a F4 de la misma dirección. Por lo que las calas protegidas del segundo cuadrante me interesan más. Mi idea es largar amarras a las 08:00 hrs. Antes del atasco náutico de las 09:00 hrs.
Dormimos.
Hacia el Cabo.
A las 07:45 hrs. largamos amarras.
A mi barco hoy le ha dado por salir por el lado contrario a su querencia. El solito, porque quiere y sin ayuda de ningún tipo, mete la popa a estribor a 0.5 nudos atrás y se planta en el canal del puerto por sus propios cojones. Igual quiere satisfacerme después del episodio Gandía. No lo sé. Un poquito de avante, y ya está. Salvo el morse, lo ha hecho el todo.
Voy haciendo 3 nudos por la dársena de Dénia y quiero echarle un vistazo a las 2 gasolineras que me han comentado, una ya la conocía hace muchos años. En una hay un yate enorme, bastante más grande que el muelle de la gasolinera, y si pide un lleno, creo que estará ahí bastante tiempo. En la otra hay otra motora grande, y unas 5 pequeñas más esperando. Vale. El tema combustible ya lo pensaré más adelante.
En cuanto entro en el canal de separación en la bocana nos empiezan a adelantar por babor, por estribor, por arriba y por abajo, todo tipo de barcos a toda velocidad. Muchos. Muchísimos. Nunca he asistido a la Barcolana de Trieste, pero ya se más o menos como es.
El 95% llevan el mismo rumbo. El mismo que el nuestro. Yo, de momento, no tengo viento para hacer valer mis capacidades. El caso es que la velocidad de unos, el mal trim de otros y los rebotes de sus propias estelas generan cierta marejada. Seguimos.
Según vamos acercándonos al Cabo son más y más las embarcaciones que ya nos han adelantado, que nos están adelantando, y que nos van a adelantar. A veces a unas distancias muy cortas. Ahora no me parece estar en la Barcolana de Trieste, ahora tengo mezcla entre dos películas, Mad Max y Waterworld. En unas van dos familias completas, con los niños y las señoras en la proa dando culetazos con los pantocazos. En otras van menos personas pero siempre las señoras en proa dando culetazos y saltan hasta las colchonetas. En otras va solo el patrón en el Fly Bridge y los demás en la bañera oyendo música.
Mi pareja, que se ha traído una de sus super cámaras de fotos para los acantilados, las cuevas y todo eso, no sabe muy bien que retratar. De las cuevas salen excursiones de cayakistas. De otra cueva sale un tipo solo en una tabla de paddle el solito y a mucha distancia de cualquier punto de abrigo.
Yo le había contado mis subidas y bajadas en barco por estos acantilados en invierno, en otoño, en primavera. Nublado, lloviendo, con mar, sin mar, con sol, atardeceres, amaneceres, y bastantes aventuras más, estoy tan alucinado como ella. El sitio es el mismo, pero esto es otra cosa. Hace mucho que no paso por la zona.
Nos suele, en este tipo de situaciones a bordo, darnos por reír por todo y de todo, y así lo hacemos. Nos reímos bastante, porque pensándolo bien, la circunstancia es bastante ridícula, y no me refiero a nosotros a 6 nudos en medio de todo esto, sino toda la situación humana que generamos con nuestros artefactos.
Nada más pasar el Cabo, ya tengo claro por lo que he visto, que en Cala Pope no va a haber casi nadie, y quien esté estará pescando y bailando la jota a son de las olas. Así es.
Pongo proa a Cala Blanca. El resto de embarcaciones nos siguen adelantando. Mi esperanza es que el frenesí velocístico les de para ir unos aquí, otros allí, y otros doblen Cabo La Nao y se repartan, pero viendo el tráfico y siendo aún las 09:30 hrs es pensar por pensar.
A la vista ya de Cala Blanca veo algo en la superficie que no me hace tanta gracia. Son hojas de posidonia fresca. Bastante. Y no ha habido un temporal ni ayer, ni anteayer.
Ya en la Cala Blanca hago una pasada para analizar la situación.
Las boyas todas ocupadísimas. Eso ya lo esperaba.
El panorama de fondeo desolador. Descontrolado. Ni círculos de borneo calculados. Barcos y barcos todos muy pegados y apilados todos como sardinas mirando proa al viento.
Bien. La zona más pegada a la cala no me interesa si no es con boya. Hay un cata Lagoon 42 que esta en el sitio perfecto y en boya, pero me imagino que habrá llegado en junio o así para poder esta ahí. En cualquier caso ese sitio me gusta, pero visto de lo que esta rodeado en cantidad y calidad, tampoco me gustaría estar ahí metido. Me voy situando en una zona de sonda entre los 4 y los 6 metros. No tengo problema con esto porque llevo 65 metros de cadena. Pero ha de ser en arena. Veo un claro y me acerco a el aproado, con el pasador quitado y el ancla en su segunda posición antes de la pendura. Llega una motora mediana en 30 segundos, se sitúa allí, fila a toda velocidad ancla, 2 metros de cadena y luego cabo y me lo quita.
Vale. Maniobro y hago otra pasada. Es tal la cantidad de barcos que ya hay mas roca y posidonia que arena. Los claros son pequeñísimos. Además ya estoy fuera del abrigo de la Cala. Por ahora de mar. Pero luego de viento, seguro (y por tanto del mar de viento), y a no mucho tardar.
Sigo aproado al viento que me lleva directo de Cala Blanca a Cala Sardinera. No hay diferencia entre ambas en cuanto a cantidad de barcos. Es como un parking continuo.
Le digo entonces a mi pareja. ¿Qué?¿Qué quieres que hagamos? Esto es lo que hay. ¿Te gustan las Calas? Yo sé perfectamente que estoy aquí por ella en gran parte. No tengo problema en pasar el día navegando, o deambulando la zona hasta que se haga la tarde noche y hacerme fuerte en boya o fondeado. Pero su respuesta me sorprende, a la vez que me gusta y me complace.
Me dice que se esperaba otra cosa. Mas alta, más amenazante, más impresionante. Que no es para tanto. Que además no quiere estar allí pasando la noche y despertarse con olas de motoras y rodeada de barcos, y que realmente lo que le ha gustado de hoy ha sido pasar por los acantilados. Que eso si que tiene POWER.
Ante respuesta tan razonable, natural y lógica, no tengo nada que pensar. Solo la recibo y le propongo volver a pasar por los acantilados, esta vez más cerca y mucho más tranquilos. Estibo el ancla, pongo el pasador y pongo rumbo a San Antonio de nuevo. Siguen bajando barcos. Que se metan donde puedan. Esta ya no es nuestra guerra. Yo ya la he vivido mil veces, y ella no quiere vivirla así por primera vez. Nos sentimos hasta un poco aliviados, o liberados…no encuentro bien el término.
Retomamos nuestras risas y bromas a bordo rápidamente. El barco también se ríe. Empieza a soplar, Me preparo a izar la mayor.
Continuara….
|