Sin entrar en cuestiones de psicología de masas, comento un caso que me cae cerca
Un amigo está buscando un crucero nuevo de unos 40- 41 pies y ha acudido a los sospechosos habituales. En algún distribuidor le han dicho amablemente que se olvide, que es tontería sentarse a hablar porque el astillero no aceptará órdenes de esa eslora hasta bien entrado el año que viene, que qué más quisieran ellos que poder vendérselo.
y, en cuanto a precios, ahora mismo +20% respecto al año pasado en las marcas típicas.
¿Motivos que le han apuntado? Una mezcla de factores: alta demanda, recortes en producción y fuerza de trabajo de astilleros e industria auxiliar, retrasos en los astilleros, cadena de suministros a los astilleros interrumpida por proveedores que suben precios de un día para otro, almacenistas que directamente piden el doble y proveedores que se han buscado la vida en otros sectores y no pueden atender la demanda del sector náutico...
En resumen, que ha habido una interrupción en la producción industrial mundial y al sector náutico, al igual que todo sector que produce bienes de consumo duraderos, le está costando retomar el pulso. Si a eso unimos el incremento de personas que buscan comprar un barco, nuevo o usado, tenemos una tormenta perfecta.
Unas rondas para todos
