Buenas noches, cofrades:
Mi opinión es que a las regatas de club las ha matado la excesiva competitividad que rodea actualmente a este mundillo, incluso en eventos tan modestos como una regata de dos o tres horas en una mañana de sábado.
Esto lleva a dos cosas, a cual más negativa:
Por un lado, los fanáticos de la competitividad con barcos más lentos empiezan a hacer cosas raras: vaciar depósitos de agua y combustible (conozco el caso de uno que iba las regatas con un bidón de 5 L; más de una vez se retrasaba la salida y llegaba al amarre justo de combustible o le tenían que dar remolque), desmontar mesas y puertas, vaciar cofres y pañoles, e incluso vigilar cuánta ropa de agua lleva la tripulación. Como medida drástica, llegan a racionar las cervezas.
Por el otro, los fanáticos de la competitividad con barcos más rápidos, que realmente tendrían que competir en divisiones más altas (¡¡he llegado a ver un 52' en clase club!!), pero que no tienen la técnica o las tripulaciones adecuadas, se pasan a la división de club, para ganar algo alguna vez. Éstos también hacen cosas incomprensibles: suspenden el barco para limpiar la obra viva de modo compulsivo, sustituyen el aparejo de fondeo por uno que no serviría ni para la neumática o lo eliminan completamente, etc, etc.
Y uno, que no traga con vaciar el barco cada vez que hay regata, se encuentra compitiendo contra barcos contra los que nunca podrá competir, y a los que pronto sólo verá la popa, y luego nada en absoluto. Las regatas se convierten en un recorrido aburridísimo en el que pasan tres cosas: dos viradas de baliza en la más absoluta soledad, y la llegada ante la mirada áspera del comité, que hace ya mucho rato que quería estar tomando el aperitivo. Para esto, prefiero navegar varias horas a mi aire; al menos navego más tiempo.
Para mí las regatas de club se acabaron hace tiempo, y no las echo de menos.
Saludos y
