
No voy a ser menos.
No he tenido la suerte de probar un 470 o un 420, pero he navegado mucho en Finn y me parece una auténtica maravilla, destacaría sobre todo su nobleza al navegar, se 'mueve' con auténtica elegancia. Sin duda prefiero los barcos clásicos. Quizás porque la velocidad de los modernos me deslumbra y prefiero la serenidad del buen navegar.

¡Larga vida a los clásicos!