El ejemplo que pones es meramente anecdótico: te encuentras con alguien que tiene un cargo desde el que puede hablar con la DGMM sin despertar recelos, y además da la casualidad de que ese alguien tiene sentido común e interés por solucionar el asunto, pero no deja de ser que has tenido la suerte de encontrar la excepción que confirma la regla.
Y la regla es que la DGMM, cuando actúa como tal con el súbdito, es un ente monolítico, arbitrario, prepotente, soberbio, inmovilista y feudal, que mantiene su postura incluso (mejor dicho, sobre todo) cuando están equivocados.
Ejemplos de esto los hay por docenas: las dobles homologaciones, las revisiones extemporáneas de las radiobalizas, los proyectos de marcado CE postconstrucción a barcos anteriores a 1998... ¿sigo?
Saludos y
