Anécdotas de la mini
En 1981, los restos del huracán Irene hicieron que la primera etapa desde Penzance fuera agitada. De los 26 competidores, varios se hunden o tienen que retirarse. Este es el caso de Philippe Péan que con una vía de agua excesivamente grande, tiene que embarcarse en la balsa salvavidas con algunos objetos, una botella de agua y cohetes de socorro.
Después de 24 horas, un carguero se cruza en su camino. Péan lanza sus cohetes. Cree que el carguero que viene directamente hacia él se detendrá. Por desgracia, el carguero pasa a unos cincuenta metros de la balsa sin verlo y se aleja. Desesperado, el patrón se desploma al fondo de su balsa. Pero acaece el gran golpe de suerte, a bordo del carguero, un marinero baja a su camarote para cambiarse. Poniéndose los pantalones, se desequilibra y es arrojado hacia el ojo de buey de su cabina. Es entonces cuando su ojo atrapa un objeto fluorescente en el fuerte oleaje. Sube al puente y da la alerta. El carguero da la vuelta y Philippe Péan es recuperado sano y salvo.
Penzance en 1981
Philippe Pean con su Jonathan
