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Antiguo 25-03-2008, 18:35
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Corsario
 
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Predeterminado Re: Albert Bargues en la Sal

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Originalmente publicado por addabaran Ver mensaje
Brindo por ello
Vuelvo a brindar por ello, por todos los participantes de la Sal -una pena no haber podido participar este año- y por Albert, del que os dejo una entrevista:

LA ENTREVISTA CON ALBERT BARGUÉS, NAVEGANTE

Alguien que corre el maratón en tres horas y 10 minutos no es un cualquiera. Es alguien capaz de convertir sus divertimientos en una profesión. Sale a disfrutar, no a ganar. Es más, él dirige todo el proyecto de uno de los nueve barcos que participan en esta vuelta al mundo por parejas sin escalas y, al final, le convencieron para que participase. Le gustó el nombre de su velero, Educación sin Fronteras, y formar pareja con Servane Escoffier. Están encantados de haberse conocido, créanme.

Este hiperactivo barcelonés, marino mercante y regatista de élite, parte hoy, en compañía de la francesa Servane Escoffier, junto a otros 16 navegantes, para dar la vuelta al mundo.

--Para que se haga cargo del tipo de entrevista: usted tiene 47 años, acaba de separarse y se embarca, durante 100 días, en un velerito con una joven francesa de 26 años, Servane Escoffier, para dar la vuelta al mundo. Esto no puede acabar bien.

--Siento decepcionarle, pero esto no va así. Primero, Servane podría ser mi hija. Segundo, su compañero, Julien, gran cocinero y fotógrafo, se incorporó al equipo en cuanto decidimos competir en esta vuelta al mundo. Tercero, bastante lío tendremos a bordo como para tontear. Y cuarto, la convivencia es uno de los encantos de esta regata. Queremos demostrar que el ser humano es capaz de convivir en situaciones extremas. ¿Sabe cómo se llama el proyecto?

--Pues sí, tengo entendido que su barco participa con el nombre de la ONG Educación sin Fronteras, que encima se llevará un buen pellizco de sus patrocinadores.

--Somos el Barça del mar. Nuestros patrocinadores (TV-3, Alpi y Gramona) no pagaban lo suficiente como para liderar el proyecto y decidimos buscar nuestro propio Unicef, como el Barça. No era fácil, dados los tiempos de desconfianza que corren con respecto a las oenegés, con las que nos hemos llevado un montón de chascos. Era difícil encontrar una que cumpliese todos los requisitos que queríamos tanto Servane como yo, pero Educación sin Fronteras los cumple sobradamente.

--Una pareja educada, muy educada, y sin fronteras.

--Queremos demostrar que ser de sexos distintos nos lleva a un respeto aún más grande. De ahí que sea un equipo mixto, y con una importante diferencia generacional entre ella y yo: 21 años. No está mal. Es una forma de demostrar que el ser humano ha de ser tolerante, aceptar la diferencia de sexo, edad y pensamiento. Seguro que habrá roces, pero no vamos a estar discutiendo todo el día, eso se lo aseguro.

--Por cierto, ¿quién será el capitán?

--Cuando conocí a Servane, hace cinco meses, enseguida vi que nos íbamos a llevar de maravilla. La convivencia, amigo, consiste en encontrar el camino juntos, construir puentes de diálogo y buscar canales para reconstruir lo roto en caso de que algo se quiebre. Y eso, en nuestro caso, está más que garantizado.

--Aún no me ha dicho quién será el capitán. Usted, claro.

--No tan claro. Lo primero que hicimos fue repartirnos las tareas. Servane no es muy manitas, así que yo haré el mantenimiento de la embarcación, mientras ella se encarga de la navegación, lo que nosotros llamamos la mesa de cartas. ¡Ah!, y por si le parece gracioso, que veo que sí, le diré que de la cocina me encargo yo, porque me gusta y porque cocino muy bien, aunque en este tipo de regatas la comida es liofilizada.

--O sea, que el capitán es usted.

íí, soy yo, pero no porque sea el hombre, sino porque soy mayor que ella, acumulo más millas navegadas. Y porque, al final, alguien ha de mojarse y Servane ha depositado esa última opción en mí. En el fondo lo que se imponen son las canas.

--¿De veras no cree que en una regata así pueda acabar enamorado?

--¿Del mar? ¿De la aventura?

--De ella, hombre, de ella.

--Todo esto lo hacemos por pasión. Nada más. Estamos enamorados del mar, de la naturaleza, de la aventura. Algunos querrán ganar, nosotros queremos experimentar las sensaciones que el mar te regala: calor, frío, placer, sufrimiento, miedo. Por dinero no es, desde luego. El primer tenista que eliminan de Roland Garros se lleva el mismo dinero que nosotros en nueve meses de trabajo. Pero le diré una cosa: la salida y puesta del sol en medio del mar es impagable. ¡Impagable!

--¿Se pasa mucho miedo?

--Siempre encuentras quien te dice: "A mí el mar me infunde respeto". A mí, no. ¡A mí me da miedo! El que dice que no pasa miedo, o es demasiado listo o es un imbécil. Para mí, el miedo es a lo psicológico lo que el dolor es al cuerpo, a lo físico. Una alarma. Están ahí. Hay que dejarlas que suenen y actuar en consecuencia. No hay que dejarse llevar por el miedo ni tampoco ignorarlo.

--Hay quien le considera un héroe.

--¿Héroe? Si quieren héroes, vayan a las salas y a los quirófanos de urgencias de cualquier hospital. Ahí sí que hay héroes, y de los buenos.

--¿Salen a ganar?

--Salimos a competir, a romper nuestro récord personal, a darlo todo. ¿Sabe qué es lo peor del deporte? Que solo cuentan los ganadores. En la vida, como en el deporte, hay muchos más perdedores que ganadores. ¿Cuántos son los que vencen? ¿Cinco? ¿Diez? ¿Cien? ¿Mil? ¿Qué hacemos con los demás? La vida está repleta de perdedores, pero de perdedores grandiosos, que son los que hacen avanzar al mundo, mucho más que los ganadores. Hágame caso, tenga cuidado con los ganadores, mucho cuidado.

Saludos

Avante
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