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Originalmente publicado por Peanut
Bueno también hay que añadir que las cosas están empezando a cambiar aunque no lo suficientemente rápido.
Yo con 52 anos soy de la antigua generación, por eso no somos muchas. Detrás vendrán más ahora que la mentalidad está cambiando.
A mujeres de mi edad se suponía que no podía gustarnos pescar, cazar, el fútbol o lo que fuera definido como poco femenino.
De la misma forma que a un hombre no le podía gustar coser, ser enfermero (tenia que ser médico) o ponerse cremas hidratantes. Eran mariconadas.
He trabajado toda mi vida en el mundo financiero, soy bastante conocida en el, y he recibido innumerables premios y reconocimientos. Y a día de hoy solo el 17% de empresas financieras en Europa tienen una consejera delegada. Y estamos en el 2021.
Cuando empecé mi carrera profesional en un banco de inversión suizo, éramos 2000 traders de los cuales unas 20 mujeres.
Genética? No creo. Solamente barreras por todos los sitios. Y la pesca ha sido una de ellas.
Pero todo esto lo digo porque creo que está en nuestras manos cambiar este mundo como estamos intentando cambiar otros aspectos de la vida.
Y repito, jamás he pensado que se me ha tratado peor ni en la pesca ni en mi vida profesional....no tengo queja ninguna!
Brindis
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Coincidimos en mucho... También tengo 52 años, de la antigua escuela igual que tú. Coso, cocino, la plancha en casa en mía y cuanto toca limpieza me remango las manos. Por supuesto, cacas de mis hijos muchas, no sólo la primera a modo de ceremonia o tradición, y duchas, y dormirlos, ...
Somos la generación que más pisó el acelerador, creo yo, con el cambio de mentalidad hacia la mujer y, discrepando con el cofrade Mariate, aunque pienso que la herencia genética pueda seguir teniendo algo de presencia, las barreras han existido, y no sólo autoimpuestas. Aunque bien es cierto que no se les ha negado nunca a las mujeres el pescar, tampoco se les ha inculcado como a los chicos, al menos en la época en la que nosotros éramos niños. Recuerdo la primera caña que me compró mi padre, y cómo mi tío me enseñaba a hacer aparejos. Lo vi en mi entorno muy a menudo, a primos, amigos, pero nunca vi cómo enseñaban a una niña. Hasta bien pasado el tiempo.
Brindo por la caída de las barreras. Me haría tanta ilusión como la caída del muro de Berlin. Ye es hora.
Saludos y
