Ya pasado el Miño nos cruzamos con un VELERO, va a vela, que maravilla, que gracilidad, que equilibrio, que maravillosa tecnología!!
A medida que nos acercamos a la entrada de la ría de Vigo, en los montes se van formando gruesos nubarrones de tormenta, no es la hora de más calor todavía, pero esta baja ha traído mucha inestabilidad y aunque ya está casi disuelta, aún no se ha tranquilizado de todo.
Parece que vamos a entrar en la ría con lluvia, pero el chubasco es móvil, corre más que nosotros y a medida que llegamos a cabo Silleiro, el chubasco se va y nos deja la entrada sin lluvia a una ría despejada.
Continuará..