Acabo de terminarlo y no he podido sentir mas amor por esta gente. Bob y Nancy fueron gente de una grandeza humana inconmensurable.
Este hombre era increíble, qué padrazo, que fuente de amor y sabiduría.
Su mujer una grandiosa seguidora y grandisima madre y navegante.
Impresiona ver cón qué tranquilidad naufragan, casi con alegría, cómo rescatan todo lo posible del barco, ¡hasta el motor sumergido!. Luwgo se construyen el barco así como si nada; vaya tela.
En ningún momento aparenta haber nada más que compañerismo y mucho mucho amor.
Me fascinan este tipo de parejas, aparte de la grandeza y belleza de sus gestas, por el amor que se profesan.
Cúanta belleza.
