Re: maluta clasica, confeccion paso a paso.
La soledad del Botero. capitulo dos
Argitan: A la luz, y aquí quería ir a parar, voy a intentar describir este tipo de pesca desde dentro del bote…
El padre fue botero desde joven, en un tiempo en el que la práctica totalidad de la gente embarcada sabía remar, con eso junto con un par de habilidades más que tuvieras no sería tan difícil desempeñar esta función. Un óptimo conocimiento del medio y de la maniobra, grandes dosis de paciencia y estar preparado para salir de cualquier improvisto o eventualidad, era lo que hacía falta.
Nos situaremos a mediados de los 80. La pesca mediante macizo o raba, solo la utilizábamos dentro de los puertos al hacer cebo para tunidos txitxarrillo y boga únicamente, usábamos pequeñas redes diseñadas a tal efecto, con el bote se sacaba pescado de cualquier esquina del puerto tanto a luz como a macizo y se llevaba al costado del barco que permanecía abarloado al puerto, en la cadena, o en las boyas.
Después con otro bote auxiliar provisto de red se largaba a lo que hubiera debajo del bote y la red se cobraba de la banda de estribor del barco.
Recuerdo como anécdota una noche que vinimos de bonito y había que hacer carnada, nos situamos en las boyas de fuera, estaba el dique antiguo y los pantalanes debajo del náutico donde ahora se asienta la cofradía estaban en construcción.
Había demasiada luz, y el pescado andaba desperdigado por todo el puerto.
- Caguen tal! Así no se puede!! Hay que pensar algo.
Ya conocíamos donde estaba el cuadro de luces que alumbraba todo aquello de noche.
Veinticuatro primaveras de almanaque calzaba yo entonces, recién venido de una marea de 15 días de bonito, justo la edad y situación para hacer frente a cualquier eventualidad, detrás del edificio del viejo vivero estaba el cuadro eléctrico, sin candado. A mí a otro que no nombrare no nos costó mucho poner todos los interruptores en OF, dejar el puerto exterior a oscuras (el interior costaba mas), y que el barco encendiera todo el alumbrado para concentrar todo el pescado del puerto debajo, en tres largadas completamos lo que nos hacía falta y al alba entramos a puerto a descargar el bonito que teníamos en las neveras. Una más, Tomas.
El año 87 con 21 años empecé a bajar al bote, el que estaba antes tenía ya cierta edad y andaba torpe para la maniobra.
Eran tiempos en los que todavía se paraba a la luz tanto por órdenes de los que de proa veían maya arraia, o txapelos en superficie, como por un pescado graneado que había marcado el aparato, tanto el sonar como la sonda.
Por aquellos años era normal pasarte semanas enteras largando a la luz, se pescaba cantidad de pescado mediante este sistema cuando la anchoa estaba graneada y no formaba cardúmenes compactos como para largar.
Una de las situaciones más comunes solía ser la de largar al aparato al anochecer, encender el alumbrado mientras se embarcaba la red intentando mover la hélice lo menos posible y una vez terminada la maniobra de meter los pescados, aguantar a la luz en la misma posición mientras se metían los pescados de esa largada en cajas, y después las cajas a la nevera.
Acto seguido si marcaba pescado se largaba el bote al agua, y se intentaban una, dos o hasta tres largadas seguidas. Era una pesca relativamente tranquila, pillabas un contorno como para trabajar tranquilo, cercar el pescado que permanecía estático a la luz debajo del bote una vez sabíamos las corrientes y los vientos tampoco tenía mucha dificultad.
La red de cerco que en su desarrollo en el agua tiene forma de media luna esta señalizada en su longitud a intervalos regulares por una serie de luces con flotadores (tancredos), siendo la que marca la mitad de la red de color roja, las de las dos esquinas de la izquierda y derecha ( eskua ta txikota) verdes y a distancias regulares de estas otras dos o cuatro en perfecta simetría.
La forma de trabajo era simple, el barco parado con más potencia lumínica que cualquier estadio de futbol atraía el pescado, se largaba el bote al agua y este disponía de alumbrado propio, que en un principio eran dos baterías de camión dispuestas en paralelo y alimentaban un foco y dos o cuatro bombillas sumergibles, y después a partir del año 88 fueron generadores tanto diésel como gasolina a corriente alterna las que producían la electricidad para el alumbrado.
El botero aguantaba el bote al costado de babor del barco, mientras el patrón iba apagando las luces, primero las de estribor con lo que el pescado de esa zona se metía debajo del barco, después en orden se iban apagando las otras luces o focos quedando la ultima la que alumbraba del barco en dirección al bote, una vez apagada está el barco quedaba totalmente a oscuras y si el pescado “quería luz” lo que se había conseguido juntar ya estaría todo debajo del bote.
La propagación del sonido en la mar propiciaba que desde el bote en época de baterías (silencio total) se podía escuchar cualquier conversación procedente del barco, por ello y desde el puente el patrón era el que daba las órdenes al botero hacia el rumbo al que se tenía que dirigir para apartarse del barco y una vez tomadas las distancias pertinentes, largar la red de cerco.
En ese momento desde el puente mediante sonares de barrido lateral ya conocen el contorno que tiene el pescado a partir de cierta profundidad, lo que lleva o no el bote, lo de superficie o lo que está en el corte de la luz ya lo ve el botero.
El botero en condiciones normales mantenía el bote aproado al viento, y el barco cerraría a ese rumbo, para lo cual una vez tomadas las distancias se embragaba el barco y al situarse este en la amura de estribor del bote ya se escucharía desde el mismo la voz del patrón llamando primero:
-Listos Mutillak!!!!! Para después de seguido
–Arria!!! (Larga).
El barco en ese momento cerraría unos 10º a babor y describiría un semicírculo teniendo como punto central del mismo, el bote.
El botero desde el bote no ve la red que el barco va extendiendo en la mar , pero si la señalización de esta mediante los tancredos, que si están bien dispuestos y encendidos marcaran con luces verdes los dos vértices o extremos del arco, tambien las zonas medias del semicírculo en perfecta simetría mientras la parte central de la periferia de ese arco y por tanto de la red, estará señalado con el tancredo central de color rojo, que será el punto de referencia donde el botero remando a paladas regulares se tiene que dirigir mientras procura estar lo más centrado posible en ese arco.
Una vez que calculas que a 30 o 40 metros por debajo del bote ya va cerrando la red, intentas acercarte más a la pared de corcho o bizkarra, el ruido de la maquinilla hidráulica a mí me ayudaba mucho para saber la fuerza que hacia la jareta y por tanto lo que le quedaba a la red.
La maniobra optima por la que nadie te iba a gritar desde el barco era esa, que largaran, cerrar al viento, y tú lo más centrado posible avanzar hacia el centro de la red, para acabar justo a 15 metros de la roja (o incluso pegado a ella) en el momento que desde el barco ya cerraran la red. Ya no había escapatoria.
En ese punto el barco que había estado a oscuras encendía el alumbrado, si era verano y querías que el pescado no se pegara a la red, permanecías dentro de la misma hasta terminar la maniobra de virado, pero si era primavera, salías por encima del corcho cogías buena distancia a la red y al barco y hacías allí tu propio poso o huera pudiendo también bajo este sistema juntar tu propio pescado.
Esta era la teoría, en la práctica te podía pasar de todo.
Las baterías se descargaban en las largas noches, había que aprovechar para cargarlas cuando este embarcaba a bordo, pero había veces que igual no embarcabas al barco en toda la noche, no era muy corriente, pero ya me ha ocurrido.
Cuando estabas solo y arreciaba el viento, más de una vez se me pusieron de corbata también, con malos tiempos y “dudas” si largar el bote o no se trabajaba mucho, hay que pensar que en mar abierto con vientos de 10 o 12 nudos a nada que a la entrada de un frente te aumente el viento 5 nudos más se te puede complicar muy mucho la cosa, sobre todo si el barco al tener ya largada la red no va a tener ninguna maniobra para venir a por ti al menos en media hora o más.
Noches en las que te caía el cielo encima, aguas viento, rayos y truenos, o cuando no tenias al barco cerca y te pasaba media flota a tope al costado. Una vez te largaban la red como estabas rodeado por la misma y en el extremo abierto se situaba el barco, ya no había peligro de colisión, los que pasaban ya cogían distancias a la red que en cierto modo te daba cobijo y cierta seguridad.
A mi e imagino que a cualquier botero de mi época lo que más miedo y respeto nos daba eran los remolques.
Fue práctica muy habitual en barcos de los 50/60 el andar los botes por detrás a remolque, pues la operación de izado o largado para cambiar de zona de pesca había que hacerla muchas veces a mano y se perdía mucho tiempo, para evitarlo se cogía el bote por detrás a remolque con el botero dentro y avante.
Después estas costumbres se volvieron ley, aquí parecía que perder 10 minutos metiendo el bote y volviéndolo a largar en otro lugar era como perder la noche, y te cogían por la popa a remolque con el hombre a bordo y si antes eran barcos de 150 cv los que tiraban del barco a 8 nudos, termine yo por ver a barcos de 33 metros con 1000 cv salidos de vueltas entre barcos y redes largadas con el bote detrás cual montaña Rusa.
No con 1000 cv pero si con 650 y mares no precisamente calmados ya me han llevado a mi horas no, días, y muchas veces con el sol del alba bien cerca entre barcos que estaban largando al aparato, para acabar el barco largando al sonar mientras tu llevabas dos horas a remolque en popa.
La vida era así, en el puente tampoco estaban las cosas fáciles voto a tal! Pues esto también he probado, con las presiones que metían tres o cuatro escuchas radiofónicas, que si en proa había largadas a buenas pescas, empezaba el remolque a 1100 vueltas y poco a poco le daban a intervalos de 50/100 más, se olvidaban que llevaban el bote por la popa y entre estelas de los otros barcos, había veces que saltaba el bote. BUM; BUM!! Asomabas la cabeza y veías otros barcos que al igual que a ti llevaban también a remolque, que pobres todos!!
Orain guztiaz oroitzen naiz
Ona ta txarra, iluna eta argia…
DE recordar dos buenas tengo y casualmente con dos barcos del pueblo. Teníamos comunicación indirecta en el puente, no es que anduviéramos juntos, pero si cuadraba nos arrimábamos.
Estaba la mar movida, mar de fondo y viento, noche muy oscura, me llevaban a remolque a mucha marcha, no había barcos al costado, eran tiempos de la batería (todavía no teníamos talkis de VHF de comunicación interna), el patrón (estaba el viejo) dio orden que me dijeran que cuando el barco avisara listos para largar, me soltarían y yo tenía que encender las luces y ellos largarían de seguido.
Yo no veía lo que tenía delante pues me lo tapaba mi barco, íbamos proa al viento dando continuos pantocazos, cuando el barco redujo máquina me soltaron, dieron una guiñada a estribor para distanciarse y empezaron a largar seguido.
JODERR TOMAS!! (Para mis adentros pensé yo), a proa del barco veía otro, con todo el alumbrado encendido el foque izado, dando popa a la mar y tenían su bote al costado de estribor, estaban metiendo pescado.
Buff, la vamos a tener! Mi barco largo la mitad de la red justo en la amura de estribor de él, y ya escuchaba yo como empezaban los gritos, era mi primer año al bote.
Me fije más detenidamente y joder!! Tenían una largada muy buena para lo que se estaba pescando aquella primavera
Mi barco termino de largar la red y se situó atravesado a la mar en mi popa a virar jareta, y ya desde ese momento me empezaron a gritar a mí (que era lo que más cerca tenían). Que apagara las luces, que habíamos largado al pescado suyo, que me saliera de la red con luces apagadas.
Yo en todo momento tenía el resguardo de la red, mi barco largo (bien o mal) y yo tenía que entrar al seno, y hacia allí iba yo remando proa al viento, al final ya con su barco a punto de entrar en nuestra red, me amenazaban con tirarme con el arpón, piedras, tancredos y demás…
Me pusieron tan hasta los huevos de tanto amenazar y tanto llamar hijo de puta (que ni sabían que era yo) que me puse de pie y les dije tanto al tío como al sobrino que eran los únicos que me gritaban (el patrón a mí en ningún momento me dijo nada) , que vinieran en el bote que tenían en estribor si querían, que a mí me había largado mi barco y yo tenía que entrar al seno.
Continuaron gritando, maniobraron para babor y libraron nuestra red y metieron los pescados. Embarcaron el bote, y fueron a estribor de nuestro barco a gritarle al patrón, la proa de aquel barco quedaba a la altura de los ventanales de nuestro puente.
Unos años más tarde esta vez con un generador diésel yanmar de 3500w y comunicación por medio de Talkie Icom de banda corrida, me llevaban también a remolque y fuimos a parar en la aleta de babor de otro barco del pueblo que “casualmente” era el compañero con el que tuvimos el lio que he descrito poco antes. Mi barco paro y encendió el alumbrado, yo arranque el generador y hice lo mismo, se nos puso pescado rapido, del otro barco de estampa imponente empezaron a gritar, yo entre mí, ya estamos ahora también¡
Mi barco apago y ya por radio:
-Coge tarte (espacio y distancia) Tomas que te vamos a largar la red.
No era fácil pues había también otro barco largado por la parte de oeste de este barco, y el sitio era justo. El barco mío que no se decidía.
De repente me avisan por radio:
-Tu tranquilo coge tarte, que te va a largar el compañero, nosotros nos vamos a apartar.
-Apartar? Pues no vayas lejos, que estos son capaces de cualquier cosa.
-Mira, por la parte del sur viene, está encima ya.
Cuando mi barco se apartó, allí le veo aparecer entre barcos y redes largadas a toda hostia, venía con la luz estroboscópica en lo alto del palo de popa encendida, a rumbo de largada, paso casi pegando con su estribor la popa del barco donde tanto gritaban al barco de madera, pero con el de acero de igual a igual quedaron todos mudos, y el compañero me empezó a largar de seguido.
Me cerco en un semicírculo perfecto, yo que estaba acostumbrado que me largara mi barco, que te viniera aquella masa imponente, de acero, con el ruido de anillas pegando contra el casco en la largada, creía que me echaba la red encima un bacaladero.
Poco antes de cerrar, me comunicaron de mi barco que apagara, saliera de la red y que pasaban a buscarme, me metieron a bordo y más adelante largamos al aparato que venía el alba encima. 120 cajas de la época me dijo el patrón que fueron las que pesco a nuestro bote el compañero, unos 3 mil kilos, lo cual no estaba nada mal.
Situaciones bonitas también se daban, más en tiempos de la batería que todo era tranquilidad, quietud y paz. Los generadores trajeron más luz autonomía ilimitada, se desterraron aquellas bombillas sumergibles que se rompían con facilidad, los temibles gases de las baterías que a mas mínima chispa en su cargado por una mala manipulación de las pinzas podían llegar a reventar las mismas.
Pero nunca volví a escuchar las anchoas “xartaaka” xart, xart chapoteando en toda la vuelta del bote, o como venían soplando los delfines y pasaban veloces cual torpedos enemigos espantando el pelikato (pequeñas caballas) que tanto nos había costado juntar esa noche.
En cierto modo este aislamiento del barco y de la gente, tenía también su punto romántico, sentirte solo debajo de todas aquellas estrellas después de una marea de meses conviviendo dia y noche rodeado de gente, daba también su punto, tenía su aquel, ese era mi espacio, donde te podías sentir medianamente libre. La mar la podías oler.
Hacía falta tener mucha vida interior, aquellas noches de calma estrelladas de la costa de Francia en primavera no las olvidare nunca…
En el bote estaba también, una noche de marzo cuando en las Landas y sin licencia, vi pasar por fuera de la red una zodiak con infantes de marina a bordo. Para cuando quise coger el talki que tenía en el bolsillo para avisar al patrón, él ya tenía dos de ellos en el puente. Le habían entrado de estribor, cuando les vi yo iban a apresar al Jesus de Nazaret de Donosti que estaba largado al bote al costado nuestro, la Mauve se llamaba la patrullera de affaires maritimes que nos metió a Baiona a que conociéramos la hospitalidad de los “alsanfan de la patrie”.
-Tomas!! Arrima txalupa, barroa zartuko diu eta.
-Garaia dek, luze egin zatik idatzi hau.
-Tomas!! Arrima el bote , te vamos a meter a bordo.
-ES tiempo ya kaxi, largo se le ha hecho el relato!!

Editado por trabañarru en 21-12-2021 a las 16:03.
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