Unas rondas para todos, que estamos empezando el año.
He leído varias veces vuestros comentarios porque me he visto reflejado en todos ellos en algunos de vuestros planteamientos.
Fui, soy y seré, a pesar de todos los pesares, un enamorado de la vela. Lo siento, y permitidme disfrutar de la imagen, pero cuando voy con el coche cerca del mar y veo un velero, independientemente de su eslora, en una bonita ceñida, con las velas perfectamente trimadas, recortada su silueta sobre el mar... ¡ qué os voy a contar !
Pero como ya sabemos que la vida es lo que te ocurre cuando uno penaba ir por otro sitio, tuve que vender mi barco. Y mi amarre. Pero me agarro como gato panza arriba a permanecer como socio del club.
Diversas circunstancias posteriores me hicieron ver claro que, si algún día quería ( y podía ) volver a navegar, tenía que ser a motor. Buscar el mejor sistema de acceso al barco y con una mecánica sencilla. Algo que nos permitiera salir a dar una vuelta, a volver sentir el viento en la cara, el olor del mar, intentar pescar ( ya sabemos que eso es un mito ... jajaja ), tomar una cerveza, leer, escuchar música y todo eso apartado del jaleo típico de la costa por el lado de tierra.
Compro la idea de libertad que da la vela ( el límite lo pones tú ) y compro la idea de libertad ( rapidez ) que da el motor, con sus limitaciones de capacidad de combustible ( el límite lo pone el barco ).
Pero también el tiempo te hace modificar esos límites y ajustarlos a ese gran juez : tus limitaciones. Y cuando hablo de limitaciones, hablo desde el acceso al barco hasta el tránsito por el mismo, sin entrar en tener que reaccionar de una forma rápida ante cualquier imprevisto, vela o motor...
Te gusta, quieres, pero... realmente ¿ puedes ?
Si nos gusta navegar, hasta el paseo por el puerto en una golondrina nos hará transportarnos, a poco que queramos, a aquellos ratos en nuestro barco, surcando olas con todo el tapo arriba o planeando sobre ellas con los motores a tope.
Sólo locos como nosotros seremos capaces de entender esa extraña relación entre el mar, un barco y nosotros.
Disfrutad, amigos. Disfrutad de todo lo que podáis en cada momento. Pero disfrutad.
Va por todos.
Agustín