Bueno, pues después de todo el trabajo hecho y a falta de remates como instalar la electrónica, la lanchita se ha ido para Huelva, donde espero que haga muy feliz a su nuevo armador. Un nuevo proyecto pedía sitio y espero que me permita disfrutarlo mas en el agua y menos en la nave.
Mil gracias a todos los que me habeis orientado en el enorme trabajo que me ha supuesto la restauración del barco.
Corra el ron de mi cuenta tabernero.
