Quizá esto de televisar las aventuras (la financiación, la jodía tela) lleve aparejado esta degradación de las antiguas máximas de la navegación. "Lo que pasa en la mar, se queda en la mar" era una de ellas. La tele genera egos que no son buenos abordo. Crían malos rollos. Y una cosa son cuatro bocinazos en un momento de tensión, que todos entendemos y que se los lleva el viento. Y otra cosa son los malos rollos.
Si no se está dispuesto a fracasar juntos, no se podrá triunfar juntos.
Esperemos a Alex Pella.


