Cofrades.
Un tío se fue a navegar solo con su Mistral Pampero pasado el faro de Cala Figuera (SW de Mallorca). Cuando apenas divisaba la costa se le ocurrió zambullirse porque la mar estaba plana como un espejo y no había ni pizca de viento. El hombre dejó colgando un par de amarras y se tapó la nariz para descender todo lo posible. Según cuenta la sensación de paz y serenidad era absoluta. Con los ojos cerrados mientras mantenía la respiración se sentía de nuevo en el vientre materno... Hasta que algo sólido, rígido y liso detuvo en seco su lento y apacible descenso a las profundidades...
¡Una pedazo de plástico de varios metros cuadrados flotando entre dos aguas..!
Nada, el pobre subió tragando agua y c*gándose en todo lo que se movía, jurándose no volver a reencontrarse con la madre naturaleza en alta mar y solo.