El engendro es feo de narices. Tuve ocasión de verlo de cerca una madrugada en que estaba fondeado frente a Cartagena y nosotros entrábamos en puerto. Tenía una luces psicodélicas que aumentaban todavía más el efecto antiestético. ¡Una pesadilla! A ver si los italianos lo hunden… no merece otro final, por feo.
Saludos y
