Tu explicación es casi un oximorón, pues dices que: " dejar que se vaya de orzada en las rachas . . . . . y consigo . . . no aproarme". Una cosa o la otra!

Genéricamente, todo movimiento en el timón es una pérdida de velocidad y cuanto menos se toca la caña, más rápido anda el barco. La teoría es fácil, pero no tanto la práctica.
Si consigues controlar las orzadas sin perder velocidad ni gobierno, quiere decir que no vas (ibas) tan pasado de trapo. Para mantener el rumbo de ceñida sin sobresaltos ni guiñadas, quizás lo suyo hubiera sido fijar el carro más a sota con la mayor bien plana, buscando poder mantener el mismo rumbo durante más tiempo.
saludos!!