Es una preciosidad de barco, pero la mera mención que haces acerca de si puedes rizar la vela o sobre su habitabilidad llevan a desaconsejarte la compra.
A partir de cierta edad no te mueves sobre un barco con la agilidad de años antes.
En el Dragón vas sentado sobre el costado, haciendo banda y sin apoyar la espalda, sin candeleros, con una botavara baja que exige rapidez de movimientos en la virada para pasar rápidamente a la otra banda y agachado para que no te golpee.
No lleva motor fijo, exige montar velas cada vez que quieres salir, y al ser muy bajo de francobordo embarca cantidad de agua y salpica continuamente a la que se anima el viento.
Su construcción en madera exige revisar muy detenidamente su estado no vaya a resultar que tenga cuadernas podridas, o debilidad estructural por el paso del tiempo, y una vez lo tienes no puedes abandonar su contínuo mantenimiento de pintura, barnices, etc.
Creo que es el barco a recomendar a un experto y purista de la navegación a vela que sepa apreciar las cualidades diferenciales de un barco de líneas tan singulares, asistido de tripulación competente y en buen estado físico.
Si quieres disfrutar de la vela navegando en el mayor tiempo que te permita la jubilación, creo que te cundirá mucho más un barco de crucero que puedas mantener aparejado, que requiera menos mantenimiento, y que te permita navegar más protegido y más relajado.
Saludos cordiales
