Orcas:blindar el timón con los puntales.
Hola navegantes.
Definitivamente saldremos hacia el Golfo Ártabro el sábado 28 de mayo. Como en ese enorme golfo donde confluyen cuatro rías se dejan sentir las mareas, es muy posible que alguna noche decidamos varar, y dormir en esa placidez del barco posado en el fondo en la bajamar. Por eso he vuelto a embarcar los puntales, esas piezas telescópicas de aluminio que equilibran el barco por los costados mientras su peso total se apoya en el quillote:
Es una de las ventajas de los veleros con orza abatible. El año pasado a la vuelta a Italia no los llevamos, debido a las pequeñas mareas del Mediterráneo. A decir verdad, estuve pensando llevarlos pero por otro motivo: si teníamos que suspender el viaje por el Covid, podría dejar el barco esperándome hasta el año siguiente en el suelo de cualquier marina o varadero, porque no necesitaría cuna.
Pero el viaje era muy largo (cuatro meses al final) y llevaba el barco muy lleno de cosas, así que finalmente no los llevé. En la siguiente foto el Corto Maltés varado en la bahía de Arcachon en otro viaje, una de las imágenes más bellas de los veleros:
El principal inconveniente de los puntales es lo que abultan, y lo difícil que es estibarlos a bordo en un velero pequeño como el Corto Maltés. Son dos tubos de aluminio telescópicos de unos dos metros en su posición plegada, con todos sus cabos para estabilizarlos. Cuando cambié el soporte del fueraborda sustituí dos de los tornillos por cáncamos pasantes, de manera que por dentro del casco, en la cabina de popa, me quedasen libres los dos cáncamos para poder colgar de allí los puntales:
Ahora he podido situaros allí, en la parte de estribor de la cama de popa, que normalmente usamos para estibar cosas abultadas (como el espí y el tormentín) ya que es una cama doble y el que duerme allí sólo utiliza la mitad de babor:
Como veis, quedan contra el mamparo y no impiden la apertura de los tambuchos bajo la cama. Este sitio de estiba es para los recorridos largos en que no los utilizamos. Cuando los utilizamos salen del agua chorreando y sucios del barro que hay siempre en el fondo de las rías, y los estibamos en la cubierta, entre los tensores de los obenques y uno de los candeleros, y amarrados por fuera de la regala en vez de por dentro para que no estorben el paso a la maniobra de proa:
Allí es fácil limpiarlos con una manguera en la marina, o con cubos de agua si nos quedamos fondeados. Cuando acaba su temporada de uso (en este caso, cuando volvamos de Galicia) los limpiamos bien y los dejamos secar antes de estibarlos en el interior de nuevo para el viaje de vuelta.
Al trajinar con los puntales se me ocurrió que podría utilizarlos para blindar el timón contra los ataques de las orcas. Y ya he hecho un sistema.
En primer lugar se sube la parte móvil del timón, que ya os dije que deja dentro del agua un trozo de 50 cm. Luego se unen los extremos inferiores de los dos puntales con un cabo pasante que luego se pueda apretar desde la bañera:
A continuación se dejan deslizar los dos puntales, uno por cada lado de la pala del timón, con cuidado de que los apoyos de goma, que normalmente son para los costados del barco, apoyen en el espejo de popa:
Después se caza el cabo pasante que unía sus extremos inferiores para que se junten debajo de la pala del timón. Y a continuación se apoya el extremo superior de cada puntal, que termina en un tubo acodado, en el espejo de popa, afianzándolo a las cornamusas para que este extremo superior no se mueva:
Terminado de instalar, la parte superior queda así:
Y la inferior así:
Hace como una arista de protección, que permite el giro de la pala porque, como os dije, otra de las "defensas" es dar marcha atrás para que el timón no parezca la aleta caudal de un pez, y si voy a dar marcha atrás necesito cierta maniobrabilidad del barco.
El conjunto queda bastante firme y bien anclado al espejo de popa, y calculo que puedo armarlo en 5 minutos. Espero no tener que utilizarlo.
Con cuidado, navegantes.