Si, desde luego el modelito destaca sobre todo porque da una nota más de la realidad en la que Itaca estaba, que sentía la llamada de la naturaleza, la llamada de su amiga, y realmente se tiraba al agua así como estuviera y a la hora que fuera. Está claro que no se lo pensaba mucho la moza a la hora de irse a dar un chapuzón con su delfina
