Jornada Roa de Bará-Calafat de Mar 33 millas de la revuelta
Previsión: a primera hora nada de viento, a partir de las 13:00 horas tendremos hasta 12 nudos por la amura, que se irán a la proa a partir de las 17:00
Zarpamos a las 9:15 y sacamos mayor, sin quitar motor salimos un par de millas al mar para ver si hay alguna brisa. La brisa es mínima, aún así todo, paramos motor y nos quedamos a la deriva.
Cuando estamos a 2 millas del cabo de Gros en Torredembarra, parece que sube un poco el viento, sacamos génova y nos empuja a casi 2 nudos, como para derrapar, paciencia



.
Hoy por la mañana Javier el cofrade Platazul me manda un mensaje, diciéndome que en L’Ametlla hoy hay una encuentro de vela latina. Así que llamamos por teléfono, para comprobar si podemos reservar atraque para esta noche y nos dicen que tienen todo ocupado, que llamemos más tarde. Llamamos al puerto de Calafat, nos dicen que tienen sitio y nos dan el precio de 30,7€. Dejamos hecha la reserva y nos asignan atraque. Así que improvisamos y cambiamos la ruta a Calafat
Cuando estamos a 5 millas de Tarragona, el viento a subido hasta los 10-11 nudos por la amura, empujándonos hasta los 4,5kn, casi a rumbo directo y un par de millas más adelante sube hasta 12-13 y nosotros superamos los 5 nudos.
Cuando pasamos el cabo de Salou, nos están entrando 18-20 kn y empieza a entrar la ola de viento, que nos frena. Ponemos dos rizos y seguimos ciñendo a rumbo casi directo a 4,5 nudos.
Cuando toca la hora de preparar la comida, abrimos mayor, para quitar escora. No queremos que algún utensilio o persona salgan lanzados. Cuando acabamos de comer, cazamos escota y seguimos a ritmo, rumbo a Calafat .
El viento cada vez es más fuerte, cuando nos faltan 9 millas para Calafat aparece el 22 en el anemómetro y además se va a la proa. Ya no podemos hacer rumbo directo, tenemos que dar bordos.
A las 19:30 estamos delante del puerto quitando velas. Llamamos por el 9 y nos dice el marinero que le tenemos que dar 10 minutos, que estaba ayudando a otro barco, así que ponemos el motor al tan-tan y poco a poco vamos entrando en el puerto. Cuando hemos sobrepasado la roja y la verde, nos llama el marinero por la emisora y nos dice que está en el pantalán de espera, nos ayuda a amarrar y nos dice que si queremos nos podemos quedar allí mismo, aceptamos y el mismo nos hace el cheking.
Cenamos en la bañera y después de escribir estas líneas tendré el sueño reparador.
Resumiendo, jornada cómoda hasta Salou, donde la escora empieza a ser incómoda y sobre todo en las 9 últimas millas, donde hemos tenido que hacer varios bordos. Pero una vez más podemos decir eso “de puerto a puerto a vela y tiro porque me lleva el viento”.


