A bordo del San Remigio, a 30 de Marzo de 1.580 año del Señor.
Triste es la vida a bordo de este destrozado navio donde todo cruje pero
en donde lo que mas se oye es el tripero sonar de los que en el nave-
gamos, aun dentro de estos indisciplinados y lamentables ruidos, los mios
son sin dudar los que mas suenan para mi desgracia.
Por ausencia de brisas desde hace dias, aquí parados en mitad de la nada,
contemplo con envidia como los marineros al menos mastican cuero de cin-
turon con tacos de bombardas y cañones, yo en cambio al tiempo que
cumplo con mi obligación dosificó mi ración que alargo lo mas que puedo,
pues ya se sabe que en esto de la Mar siempre se sabe cuando y donde se
empieza pero no, ni cuando ni donde uno termina.
Este amanecer sin embargo el crujir de mis tripas consiguieron despertar
hasta al Capitan de este infecto navio, aterrorizado y cuando una vez ya
esperaba la peor de mis suertes, viendome colgado del palo mayor y pasa-
do por la quilla para una vez bien desollado por las impurezas del casco,
ser engullido por el y la oficialidad, mirandome con esos ojos tristes que
solo el hambre permite, al tiempo que, con una desdentada escorbutica
sonrisa de gran cariño, me informó que como consecuencia de los
"tiempos
modernos" era una hora mas tarde.
Todo, lo comprendí todo y presto me dispuse a mi trabajo, encontrar a las
ratas y por fortuna procurarme el alimento con que paliar mi famelico
concierto.
Firmado:
El gato de a bordo.
Saludos
Miahpaih
