Calanova es simplemente un negocio.
Era un puerto público en el que tuve la suerte de amarrar el barco muchos años. Políticos corruptos y condenados por ello llegaron, a un amigo-socio se lo dieron y a tortas en el bolsillo a los que allí amárabamos nos echaron.
No he vuelto.
Y no recomiendo ni al peor enemigo de nadie caer en tal pozo de corrupción.
Una pena que la cuna de la vela acabe así. Yo mismo me inicié allí de niño.
Ahora es un negocio, mal llevado, por mafiosos convictos.

